domingo, 31 de diciembre de 2017

Feliz 2018

Al año nuevo le pido salud y bienestar para todos.
También buenas historias para vivir y contar.
¡Feliz 2018!

C.M.SB.

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miércoles, 27 de diciembre de 2017

Una, dos, veinte veces

Necesito concertar una cita. Llamo al número de atención al público. Una, dos, veinte veces. Algunas llamadas las hago seguidas. Otras, a pequeños intervalos. Las siguientes, con cierta distancia en el tiempo. Un tono, dos, veinte. Una y veinte veces responde la voz del contestador automático: "En estos momentos no podemos atenderle. Vuelva a intentarlo dentro de unos minutos". Juro que hago lo posible por mantener la esperanza, por no perder la paciencia. Insisto y lo vuelvo a intentar cada pocos minutos. Y nada. 
Primero me desanimo, después me enfado. Protesto, deambulo por la casa hablando sola, me agoto refunfuñando.
Mientras contengo el impulso de lanzar el teléfono por la ventana, me visto con lo primero que cae en mi mano, me subo al coche, aparco y me dirijo hacia el mostrador. 
Una señora de gesto amable me pregunta qué deseo, le explico y me da la ansiada cita. Y yo se lo agradezco una, dos, veinte veces. 

C.M.SB.

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martes, 26 de diciembre de 2017

Luz de diciembre

Amanece y el día se esconde tras la niebla. Pasan las horas y la ciudad permanece bajo esa luz típica de diciembre, una mezcla de blanco y gris, esa tonalidad que tiñe la mirada de melancolía. De pronto, en un instante fugaz, sale el sol. Allá a lo lejos, una cúpula reluce y los tejados cercanos parecen naranjas, dorados. Por unos segundos, da la sensación de que las pocas hojas que aún penden de los árboles recobran algo de su vida anterior. Sale el sol y, durante unos minutos, cambia la ciudad y se transforma nuestra mirada.

C.M.SB.

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viernes, 22 de diciembre de 2017

Felices fiestas

Como ya viene siendo tradición en este blog, os deseo a todos unas felices fiestas y lo hago, como cada año, con una ilustración de mi admirado Ferrándiz. 
Un fuerte abrazo y mi más sincero agradecimiento por seguir ahí.
¡Feliz Navidad!

C.M.SB.


jueves, 21 de diciembre de 2017

Palabras para despedirme de este otoño

Un soplo recorrió la llanura, cálido y apacible como el aliento de un niño dormido. Todo estaba claro y silencioso; y de ese vasto silencio sobresalían los sones ligeros de la noche recién inaugurada: el susurro de los viejos tilos, un arroyo en alguna parte, y la pesada caída de una manzana madura en la hierba de otoño.

Kiomet
(Rainer María Rilke)

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lunes, 18 de diciembre de 2017

Palabras para Julia

Mientras pienso cómo rellenar este espacio, suena de fondo la voz de Paco Ibáñez que canta Palabras para Julia. Cojo al dictado las primeras: Tú no puedes volver atrás porque la vida ya te empuja
Escucho la letra y observo los papeles repartidos sobre la mesa: veo números de teléfono anotados sin orden ni concierto, artículos recortados del periódico, dibujos que reflejan la línea de mi pensamiento en el momento en que fueron trazados... Me dejo ir tras la voz y la música que la acompaña. Qué fácil es seguir esos pasos. Qué fácil es olvidarlo todo y perderse en la belleza.

C.M.SB.






viernes, 15 de diciembre de 2017

SU NOMBRE

A quien le guste el contenido de este blog, quizás encuentre algo de interés en este enlace:

https://www.museodelprado.es/actualidad/actividad/iii-concurso-literario-para-docentes/c5e029a8-c5c4-49cd-b41b-a9a4b2428ff4

Santo degollado y dos donantes. Óleo anónimo del siglo XVI.
(Museo del Prado)

domingo, 10 de diciembre de 2017

El viento que sopla

Las hojas secas se amontonan en cada rincón del bulevar. Mientras Luna busca tesoros escondidos en esos montones, yo observo las ventanas que nos rodean. En una de ellas cuelga la bandera de España. En la de al lado, un Papá Noel, rojo chillón. En la de más abajo, hay tres Reyes Magos que penden de una soga. Todos desafían al viento que sopla. Y ahí siguen, zarandeados, intentando representar al que está dentro de las cuatro paredes, al que oye sin escuchar el rugido del aire y el susurro de las hojas muertas.

C.M.SB.

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martes, 5 de diciembre de 2017

La luna en medio del otoño

Por la tarde las nubes se dispersan, desaparecen, el cielo es cada vez más puro y frío.
Silenciosamente la Vía Láctea gira en la bóveda de jade.
Si hoy, en esta noche, no nos regocijamos ampliamente,
el mes próximo, el año próximo, ¿estaremos aquí para mirar?

(Su Tong-Po)
Poesía china. Selección de Rafael Alberti y Mª Teresa León.


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sábado, 2 de diciembre de 2017

Mensajes invisibles

Nada es comparable a la satisfacción de ver cómo las palabras se van posando sobre el papel, cómo ante tus ojos se va construyendo esa historia que guardabas en tu interior sin ni siquiera tú saberlo. A veces, las líneas se suceden con tal facilidad que da la sensación de que lo que escribes ya existía, que, de alguna manera, la narración ya estaba en la página y tú, tan sólo, has encontrado la forma de descubrirla, como en esas escenas tantas veces vistas en el cine en las que alguien enciende una llama bajo una hoja en blanco y, poco a poco, las palabras trazadas con tinta invisible se han ido destapando hasta dejar a la vista un mensaje revelador, inesperado y enteramente tuyo.

C.M.SB.


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martes, 28 de noviembre de 2017

La singularidad del pingüino

Tomo un café a la hora de la siesta. Apoyada en la barra, sin libro ni periódico a mano, observo la pantalla de una televisión muda. Me engancho al primer golpe de vista: un paisaje blanco, nieve abundante que cae de un cielo borrado por el frío, una procesión de pingüinos que camina hacia no sé dónde. Los veo de espaldas, negros, a cientos. Hay algo de inquietante en esa estampa. Por un momento, me parece estar viendo siluetas humanas. La cámara se acerca y enfoca a individuos concretos. Los veo de cerca, sus extraordinarios colores, la enorme belleza de sus cabezas, la perfección de sus picos. Aprecio su singularidad y la admiro mientras doy los últimos sorbos.
Salgo a la calle y me pongo los guantes. Mientras camino, pienso en que, en cuanto tenga un rato, dedicaré unas líneas a la hermosura del pingüino. Tan extraña.

C.M.SB. 

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jueves, 23 de noviembre de 2017

La huida

Se sentía abrumado por la belleza del paisaje, por aquella melancolía que destilaban los cielos, por la combinación perfecta de los colores propios de la estación. Conforme pasaban los días, la tristeza se iba adueñando sin remedio de su ánimo, esa añoranza profunda de lo que nunca volvería a ser.  De modo que decidió marcharse para buscar la primavera en otras tierras, en otras latitudes. Y así, viajó hasta encontrar el aroma de las flores, el verde de los campos renacidos. 
Se creyó a salvo hasta el fatídico instante en que, al doblar una esquina, revoloteó ante sus ojos la primera hoja de otro otoño inesperado.

C.M.SB.


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lunes, 6 de noviembre de 2017

Vuelo nocturno

Releo algunos textos escritos hace tiempo. Unos me gustan, otros no tanto. En cualquier caso, todos ellos me dan ganas de escribir más. Así que enciendo el ordenador y me lanzo a construir un pequeño texto. Mientras pulso las teclas, me pregunto qué podría contar y, de pronto, me acuerdo de un sueño que tuve el otro día. En él, junto a otras personas, ocupaba el interior de un aro enorme. El estar dentro de ese círculo, nos permitía a todos sobrevolar la ciudad. Nuestros cuerpos, en posición vertical, surcaban un cielo nocturno, y nuestros pies colgaban en el aire, sobre los tejados de las casas. Sentíamos un poco de vértigo y gritábamos cuando el aro se vencía por uno de sus lados. Chillábamos con esa mezcla de alegría e histeria que es frecuente en las atracciones de feria. Nos agarrábamos con fuerza al aro y nos asomábamos a ese vacío en el que brillaban las luces de la noche. Y, en pleno grito, me desperté. Luego, me obligué a cerrar los ojos e intenté, sin éxito, retomar el vuelo.

C.M.SB.

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domingo, 5 de noviembre de 2017

Palabras para hoy

No importa cómo escribo: importa qué. Importa no enmudecer en el camino. Con humildad quiero escribir, levantada en la mano del deseo, jugando. Quiero escribir como cuando platico, sin tregua y sin mirarme demasiado. Puesta sólo en la historia, sólo en el gusto de contarla para que alguien quiera leerla.

La emoción de las cosas


(Ángeles Mastretta)


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domingo, 29 de octubre de 2017

Palabras para hoy

Recordar es fácil para el que tiene memoria, olvidar es difícil para quien tiene corazón.

(Gabriel García Márquez)

Fina Rifà

sábado, 28 de octubre de 2017

Pretérito imperfecto

Te gustaban los 600, las milhojas y las flores silvestres. Te encantaba la música, el calor de una lumbre y contemplar las estrellas en la noche. Amabas tu isla y sus escasos habitantes. Te ilusionaban los regalos porque siempre hubo algo de niño en ti. Recordabas con añoranza a tus abuelos y aquellas tardes de campos y cerezas. Paladeabas con reposo cada café y te perdías fácilmente entre las páginas de la Historia. Te encontrabas a gusto en el silencio, pero silbabas y canturreabas a menudo. Inventabas palabras y contabas como nadie. Y me hacías reír.
Hoy y siempre pienso en ti, señor de los gorriones.

C.M.SB.

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viernes, 27 de octubre de 2017

El hombrecito azul

Paseo por Madrid y entro en una tienda que me gusta. En ella sólo se venden cosas que no sirven para nada, excepto para disfrutar de ellas, de su belleza o de su simpatía, de su pura e inocente inutilidad. En esa tienda me compro un hombrecito azul, con cuerpo de muelle, nariz redonda y ojos achinados. Si le das un toquecito en la cabeza, todo él baila. Se supone que sirve para combatir el estrés, así que lo instalo en mi mesa de trabajo. En pocos días se convierte en parte de mi paisaje doméstico. Parece que llevara toda la vida en el lugar que he elegido para él. Ahora mismo, si extiendo un dedo, le hago saltar a mi lado. Le observo de reojo y compruebo que sus temblores tardan unos segundos en desaparecer. No sé, juraría que en este mismo instante también él me mira a mí, con la risa escondida detrás de sus ojillos cerrados.

C.M.SB.

C.M.SB.

jueves, 26 de octubre de 2017

Se busca un oído

Como siempre, leo a destiempo un artículo de mi admirada Rosa Montero: Alguien que escucha. Sus últimas palabras me conmueven especialmente: "En lo peor de la noche siempre nos salva la poderosa magia que los libros encierran, a saber: alguien que necesita compartir y alguien que escucha". Las leo, las escucho en mi interior, y pienso en esta ventana abierta desde julio de 2012. La abrí ese día, supongo, para compartir lo que (se) me va ocurriendo, con la esperanza- consciente o inconsciente- de encontrar un oído atento en alguna parte. 

C.M.SB.

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martes, 24 de octubre de 2017

Día internacional de la biblioteca

Celebro el día y me regalo un libro que leí hace mucho tiempo: Memorias de Adriano (Marguerite Yourcenar). Me prometo volver a sus páginas y recordar aquellos días en que mezclaba literatura, realidad y falta de sueño. A partes iguales.

C.M.SB.

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domingo, 22 de octubre de 2017

martes, 17 de octubre de 2017

Palabras para hoy

No hay mejor día que el que se siente como si fuera noche. Inocente, ociosa y pausada noche.

Ángeles Mastretta
(La emoción de las cosas)

Ilustración: María Elina Méndez

viernes, 13 de octubre de 2017

Muletillas

Observo que, en los últimos tiempos, repito con demasiada frecuencia dos expresiones que se han convertido ya en mis muletillas: básicamente y sin duda. El motivo no lo sé. ¿Será por involuntaria imitación? ¿O quizás porque me suenan bien? ¿O tal vez porque me dan seguridad? La cuestión es que las repito y, cada vez que me las oigo o me las leo, doy un respingo. Empiezan a molestarme como si fueran dos moscas que zumbaran a mi alrededor. A ver si un día las atrapo en pleno vuelo y las aplasto de un manotazo limpio y definitivo. 

C.M.SB.

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domingo, 8 de octubre de 2017

Una única brújula

Me gusta la palabra zascandilear. Me gusta su sonido, me gusta su significado: vagar de un lado a otro sin hacer nada de provecho. ¡Qué maravilla! Ir de acá para allá sin un objetivo, sin una finalidad concreta, sin una tarea, sin una obligación. ¿Puede haber algo mejor? Caminar sin rumbo y ver con qué te sorprende el día, olvidar los números del reloj y los nombres de las calles, echar a andar y dejar que la libertad sea tu única brújula.

C.M.SB.


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sábado, 7 de octubre de 2017

Palabras para siempre

Fui a los bosques porque quería vivir a conciencia, quería vivir a fondo y extraer todo el meollo a la vida; dejar de lado todo lo que no fuera la vida para no descubrir, en el momento de la muerte, que no había vivido.

(H.D. Thoreau)


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sábado, 30 de septiembre de 2017

viernes, 29 de septiembre de 2017

Diferencias

Tres mujeres saltan y quedan suspendidas en el aire. La de la izquierda observa a la que está en medio, como si fuera su punto de referencia, como si jugase a aquello de Lo que hace la madre, lo hace la hija. La de la derecha parece estar concentrada en su propio esfuerzo, en mantener la postura, en aguantar ahí arriba. La del centro mira hacia el cielo. Es la que se siente más libre, más a gusto en ese flotar momentáneo, la que ha conseguido realmente despegarse del suelo.

C.M.SB.

Imogen Cunningham

martes, 26 de septiembre de 2017

Burbujas

Tomo un café, como siempre, junto al ventanal y, sin ningún esfuerzo, me adentro en la lectura de un suplemento dominical. Me pierdo entre plantas rescatadas de la extinción, visito la frontera de Méjico y veo un volcán en erupción. Me sumerjo en el complejo mundo del autismo e intento entender una realidad diferente y dolorosa, el difícil camino de una soledad incurable. De vez en cuando, levanto la mirada y espío el reloj que aparece al pie de una pantalla muda. En uno de esos minúsculos intervalos, descubro el rostro de Donald Trump. Su gesto es serio. Camina junto a otro hombre trajeado que, a juzgar por el movimiento incesante de sus labios, le explica algo de forma detallada. Yo diría que Trump no escucha, que se esfuerza por poner la cara de circunstancias que requiere la ocasión. Nada más. Vuelvo a la lectura, observo las imágenes y paladeo el último sorbo del café.
Los minutos pasan rápidos. De pronto me doy cuenta de que el bar se ha llenado de gente. Las voces se mezclan con el entrechocar de platos y vasos. Hay mucho ruido y me pregunto por qué todos chillan tanto. Es entonces cuando me fijo en una chica sentada en una mesa muy cercana a la mía. Está concentrada y escribe con letra menuda en una libreta. Sé que se trata de una historia, la suya o la de otros. Paso a su lado y me imagino sentada junto a ella, leyendo esas palabras que nacen en el interior de esa burbuja que la chica ha construido dentro del bullicio de la mañana.
Me alejo con envidia y, en cuanto puedo, hundo los dedos en el teclado y escribo estas líneas.

C.M.SB.
¿?

jueves, 21 de septiembre de 2017

La emoción de volver a casa

Releer un libro que te gusta es como volver a casa después de un largo viaje. Todo es familiar y cómodo, pero siempre hay detalles que habías olvidado o descubres matices que te habían pasado inadvertidos. El libro que te conmueve se convierte en un amigo al que necesitas visitar de vez en cuando porque con él te entiendes mejor que con los demás. En estos momentos estoy regresando a las páginas de La emoción de las cosas (Ángeles Mastretta). Lo escogí de nuevo a sabiendas de que sus palabras me llevarían al lugar en el que ahora quiero estar.

C.M.SB.

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martes, 19 de septiembre de 2017

Septiembre

Me hablan de proyectos de vida, de la necesidad imperiosa de construir uno y perseguirlo.
Me preguntan que si fuera un libro cuál elegiría.
Me interrogan acerca del color con el que me identifico.
¿Qué país sería yo?
No soy capaz de fabricar un proyecto de vida, me horroriza planificar. Ni siquiera sé qué palabra voy a escribir dentro de un instante.
Si fuera un libro, creo que sería aquel que tuviera todas sus páginas en blanco. Para que se fueran llenando sobre la marcha, con todo lo que fuera saliendo al paso, con aquello que escojo entre lo que la vida me ofrece, con las sorpresas y los cambios inevitables, con los nombres más queridos...
El color es fácil. Sin duda, el azul.
En cuanto al país, no sé. Me gustaría ser costa y que me bañara el mar.

Avanza septiembre, ese mes en el que todo acaba y todo vuelve a empezar.

C.M.SB.

Fotografía: C.M.SB.



martes, 12 de septiembre de 2017

Palabras para hoy

Es muy difícil no pertenecer a un grupo, a una tribu, a una patria, a lo que sea, con tal de que sea seguro y colectivo, de que ofrezca una protección incondicional, si bien al precio de abdicar del derecho al libre pensamiento: a cambiar de opinión, a no ajustarse a lo que se exige o se espera o se da por supuesto de uno, a no aprobar todas y cada una de las cosas que hacen aquellos de los que uno mismo se siente más cerca, a los que uno ha defendido, los que sin embargo no aceptarán que se aparte ni un milímetro de la ortodoxia que ellos mismos marcan.

Todo lo que era sólido
(Antonio Muñoz Molina)

Ilustración: Miguel Lindo

sábado, 2 de septiembre de 2017

Recomendaciones

Una película: Aunque tú no lo sepas (dirigida por Juan Vicente Córdoba, en el año 2000).
Una canción: Un amor (Gipsy Kings).
Un día: el que tú elijas, como tú lo elijas.

C.M.SB.




jueves, 31 de agosto de 2017

miércoles, 30 de agosto de 2017

Sin tomar aliento

Hay rostros que prometen una buena historia. Los distingues enseguida. Basta con observar la expresión, la boca y, sobre todo, los ojos. Sí, algunas miradas te invitan a decir: Por favor, ¿sería tan amable de contarme su vida? Porque sabes, con absoluta certeza, que en esa persona se encierra una novela apasionante, un relato que leerías de la primera a la última palabra. Sin tomar aliento.

C.M.SB.

Yolanda Andrés: bordadora.

viernes, 25 de agosto de 2017

¡Uf!

Te llama la policía para comunicarte que te han robado la cartera, que ha aparecido tirada en cualquier parte. Te sorprendes porque, supuestamente, la habías dejado en un lugar seguro. Empiezas a sudar y sales corriendo. Entonces verificas que es cierto, que alguien te la ha birlado.
Cuando al fin la recuperas, compruebas con alivio que no se han llevado las tarjetas de crédito, tampoco la de la Seguridad Social. No te han quitado las fotos, ni el resguardo de la tintorería, ni siquiera el vale de descuento para la comida de mascotas. Afortunadamente sólo se han llevado el dinero. Y encima no era mucho. ¡Uf!
Cuentas lo sucedido, claro. A tu familia, a tus compañeros de trabajo, a los vecinos. Más que nada por desahogarte, por compartir. Y todos te felicitan. ¡Vaya, qué suerte has tenido! Podían haberte robado la documentación y eso sí que habría sido un problema. 
Es verdad, reflexionas, no hay para tanto. Y te gustaría sonreír, pero hay algo -no sabes bien qué- que te lo impide. Así que sonríes sólo a medias.
Bueno, concluyes, algo sí puedes lamentar. Y es que, al no estar identificado, nunca podrás dar las gracias al ladrón. 

C.M.SB.

El ladrón de Bagdad
Raoul Walsh (1924)



jueves, 24 de agosto de 2017

Dispersos

Hay un tipo de persona que, cuando se para a hablar contigo, tiene la costumbre de situarse frente a ti, desplazando siempre su cuerpo a un lado, unos pocos centímetros. Este tipo de persona se coloca estratégicamente, de tal manera que sus ojos pueden mirarte a ti y al mismo tiempo ver lo que está sucediendo más allá de tu espalda. Su atención se reparte así entre lo que cuentas o ellos mismos te están contando y la vida que transcurre alrededor. Desde luego no es raro que interrumpan la conversación para saludar a un conocido que circula por detrás de ti y que tú evidentemente no has tenido la oportunidad de ver. 
Llega un momento (y no tarda en llegar) en el que te das cuenta de la mínima importancia que estas personas te conceden. De modo que decides marcharte sin terminar lo que estabas diciendo o sin que el otro haya concluido de hablar. Tú te vas malhumorado. El otro, el disperso, ni siquiera se entera de que te marchas. 

C.M.SB.

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lunes, 21 de agosto de 2017

La esperanza de un gigante

Aquel hombre, cuya cabeza sobresalía por encima de todas las demás, aquel gigante de hombros y pecho inmensos, de piernas robustas y brazos portentosos, se enamoró sin remedio de la mujer más menuda de la que se tuviera constancia en cien kilómetros a la redonda.
Ella era tan delicada y sus huesos parecían tan frágiles que el hombre siempre temió que se le quebrara en cada abrazo.
Cuando ella le dijo que sí, que se casaría con él, el gigante rompió a llorar. 
Se encontraban en el restaurante en el que comían juntos cada domingo. Los demás clientes, tan habituales como ellos mismos, prorrumpieron en un fuerte aplauso. La mujer se sonrojó un poco y rápidamente desplazó su silla junto a la de él para secarle las lágrimas. Al mismo tiempo y como era su costumbre, picoteaba del plato que él había dejado casi sin probar. Pues ella le había robado no sólo el corazón sino también el apetito.
Cuando, meses más tarde, la contempló vestida de novia y camino del altar, creyó que todo su ser estallaría de felicidad. Estaba tan linda que el gigante apenas se sorprendió cuando la vio elevarse por los aires convertida en una avecilla de plumas blancas. Casi le pareció natural verla revolotear entre las bóvedas y marcharse para siempre por la única ventana abierta. 

Desde aquel día, el hombre visita todos los parques de la ciudad y con ojos atentos vigila cada rama. Aún no ha perdido la esperanza de volver a verla.
Por cierto, en sus bolsillos siempre hay un trocito de pan. Por si a ella le apeteciera picotear algo.

C.M.SB.


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domingo, 20 de agosto de 2017

Palabras para hoy

De niño uno cree que la vida es una acumulación de cosas, que con los años vas conquistando y ganando y coleccionando y atesorando, cuando en realidad vivir es irte despojando inexorablemente.

La hija del Caníbal
(Rosa Montero)

Rosa Montero

jueves, 17 de agosto de 2017

Palabras para hoy

Las personas escriben cartas cuando viajan, pero yo salgo de viaje cuando escribo una carta.

(Sergio García Zamora)

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