martes, 28 de abril de 2015

Ese instante

Lo que da sentido a nuestro comportamiento ante la vida es la fidelidad a un cierto instante y nuestro esfuerzo por eternizar ese instante.

El pabellón de oro
Mishima


Yasunari Ikenaga

jueves, 23 de abril de 2015

Ánade

Leo unas páginas esta mañana y, de pronto, mis ojos se detienen en una palabra: ánade. Quizá me detengo en ella porque es una palabra hermosa. La repito mentalmente y, en mi imaginación, se dibujan plumas de colores vistosos y en mis oídos suena el chapoteo del agua y mis piernas se agitan pidiendo movimiento. Leo esa palabra, ánade, y sueño con emprender un largo viaje. La leo y la repito y cada vez me parece más hermosa. Es perfecta.
Sigo leyendo. La silla queda ahí abajo, vacía. Yo he levantado el vuelo.
C.M.SB.


domingo, 19 de abril de 2015

sábado, 18 de abril de 2015

lunes, 13 de abril de 2015

Por casualidad (o no)

Un día de hace muchos años, un hombre cambió el rumbo de su paseo habitual. Así, por casualidad (o no), encontró a Migue. Lo habían abandonado de la manera más cruel. Estaba sujeto con cadenas, flaco, herido, expuesto a una muerte lenta y segura. Pero aquel hombre, aquel día de hace muchos años, cambió su rumbo y le salvó la vida. Así, por casualidad (o no), puso a Migue en mi camino. Hasta hoy. Hasta siempre.

C.M.SB.

12 de abril de 2013

sábado, 11 de abril de 2015

Punto y aparte

Las banderas se agitan con el viento y parece que se acerca la tormenta.
De la habitación de al lado me llega el ruido que hacen al pasar las páginas de un periódico.
Allá a lo lejos, en las montañas que asoman al final del paisaje, hay manchas de nieve. Todavía.
Mi gata se pasea por el teclado y escribe mensajes indescifrables que yo tengo que borrar.
Las antenas de los edificios apuntan hacia el cielo como mástiles de barcos varados en el asfalto.
En este mismo instante una niña mira hacia esta ventana sin imaginar que la observo.
Las nubes se debaten entre el blanco y el gris mientras algunos pájaros hacen cabriolas en el aire.
Un coche claro dibuja la rotonda y se pierde calle arriba.
El sueño pesa en mis ojos y decido escribir un punto final (mejor un punto y aparte).

C.M.SB.

Robert y Shana ParkeHarrison





domingo, 5 de abril de 2015

sábado, 4 de abril de 2015

El número once

Frente a mí, colgada de la pared, se encuentra la famosa fotografía Lunchtime atop a skyscraper. La he visto miles de veces, basta con que aparte la mirada de esta pantalla para que me encuentre con esta célebre imagen. Sin embargo, hasta hoy, no había reparado en los detalles, concretamente en uno: se trata del trabajador situado en el extremo de la derecha (mi derecha). Es el número once, el único que mira a la cámara, el único que sostiene una botella en la mano, el único que está desconectado del resto. Todos los demás comparten algo: fuego para el cigarrillo, conversación, una postura corporal... Pero el número once, no. Está dentro y fuera del grupo. Incluso el cable que corta la escena parece separarle de los otros.
Según lo que he podido averiguar, la fotografía tiene poco de espontánea. Muy al contrario: fue preparada a conciencia. Así que fue el autor (cuyo nombre no se conoce con certeza) quien decidió que la composición fuera la que vemos a día de hoy. Sólo él podría despejar mi duda. Sólo él podría decirme por qué dejó al número once tan solo ahí arriba, tan cerca del cielo, tan lejos de sus compañeros.
C.M.SB.

Lunchtime atop a skyscraper (1932)