jueves, 29 de mayo de 2014

El placer de viajar

A cada libro que he leído le debo algo. Al que acabo de terminar, Enigmas con jardín (José Luis García Martín), le debo el placer de viajar. A través de sus páginas he surcado el mar a bordo de un barco-escuela, he paseado por ciudades y he pisado sus plazas. He entrado en iglesias y me he sentado junto a la tumba de Borges y Calvino. He entrado en jardines escondidos y he conocido a sus extraños habitantes. He acariciado la piel suave de los gatos y he intentado adivinar su misterio. He conocido a otros viajeros solitarios y he conversado con ellos. He descubierto versos y he deseado descubrir más.
A Enigmas con jardín le debo momentos de quietud, de lectura acompañada de música francesa. Le debo ratos alumbrados por el primer sol de la mañana o desteñidos por las primeras gotas de lluvia. Le debo la felicidad de mirar el reloj y comprobar que el tiempo me regalaba unos minutos más para hacer una nueva escala en ese viaje que, sin ser mío, me pertenecerá para siempre.
C.M.SB.


miércoles, 28 de mayo de 2014

El tamaño de la letra

Cuando un poema se imprime, se imprime en letras pequeñas, y el nombre de quien lo escribió se añade en gran tamaño. Si la composición es meritoria, llega a todos los rincones de la tierra a través del arte que preserva las artes, pero cuanto más tiempo y más distancia recorre, más grandes se vuelven las letras del poema y más pequeñas las del nombre del autor.

Los amores de un bibliómano
Eugene Field

Ed. Periférica



viernes, 23 de mayo de 2014

¡Ciertamente!

                                                      
Un joven le preguntó una vez a Dios cuánto significaba para Él un millón de años.
Dios respondió:
-Para mí un millón de años es como un segundo de tu tiempo.
Entonces el joven le preguntó a Dios qué significaba para Él un millón de euros.
Dios respondió:
-Para mí un millón de euros es como un céntimo de euro para ti.
Entonces el joven se llenó de valor y le pidió:
-Dios, ¿podría darme uno de sus céntimos de euro?
Dios sonrió y le respondió con cariño:
-Ciertamente, espera un segundo.

La vida viene a cuento. Relatos de ecología emocional.                                                          
 (Jaume Soler y Maria Mercè Conangla)

Ilustración: Irma Gruenholz

sábado, 17 de mayo de 2014

viernes, 16 de mayo de 2014

¿Quién anda ahí?

A menudo me pregunto quién leerá lo que escribo en este espacio. Aparte de mis pocos seguidores habituales, ¿alguien más se interesa por lo que cuelgo en este blog? La verdad es que me emociona pensar que personas a las que yo no conozco ni conoceré, personas que no saben apenas nada de mí, puedan encontrar aquí un sentimiento que comparten, la misma imagen que ellos habrían elegido, un punto de unión a través de las palabras que me he esforzado en encontrar o un texto que han releído porque les ha gustado. 
Sí, a menudo, cuando me asomo a esta ventana, me pregunto quién anda ahí.
C.M.SB.


jueves, 15 de mayo de 2014

lunes, 12 de mayo de 2014

domingo, 11 de mayo de 2014

Las maestras de la República

El otro día tuve el gusto de ver el documental Las maestras de la República, producido por FETE-UGT y dirigido por Pilar Pérez Solano en 2013. Este trabajo recibió un merecido premio: el Goya al mejor documental. Destacaría muchas cosas de él: los textos, las fotografías de esas mujeres inteligentes y apasionadas de la enseñanza, la maravillosa canción de Luz Casal... Pero hay un detalle que me impactó. En un momento dado, se dice que aquellas maestras, vocacionales de su profesión, enseñaban a los niños el arte de perder el tiempo. ¿No es hermoso? 
Si tenéis oportunidad, no dejéis de verlo. Merece la pena recordar a aquellas personas que creyeron en la libertad y lucharon por ella, desde la raíz, desde la escuela.
C.M.SB.





miércoles, 7 de mayo de 2014

martes, 6 de mayo de 2014

Espantada

Esta Señora de los Calcetines Blancos, Esperanza Aguirre, simpática, retrechera, desahogada, dama de hierro cañí, orgullosa de su encaste, expide certificados de quién es un buen español y quién no, según el grado de afición de cada uno al espectáculo sangriento de la fiesta nacional. Esta mujer, que pasa por ser un animal político, puede presumir de chula, pero no de valiente. Como buena aficionada a los toros, la señora Aguirre sabe de sobra qué es una espantá, puesto que ella ha realizado dos muy sonadas: una, huyendo de la balacera terrorista de un hotel de Bombay; otra, saliendo de naja en el coche desde la madrileña plaza del Callao. En la primera abandonó a su suerte a la expedición de empresarios que presidía, cogió el primer avión, se vino sola a Madrid y sin pasar por casa se presentó en directo ante las cámaras con calcetines blancos, todavía sudados. En la segunda estaba aparcada en el carril-bus, como quien dice en la jurisdicción del toro, y al ser requerida por los picadores del tráfico se largó sin atender sus órdenes, derribó la motocicleta de un policía, saltó varios semáforos, se refugió en el burladero de su palacio y mandó a dos alguaciles para ver si arreglaban el entuerto y después incluso presumió de haber cortado orejas ante el aplauso de cuantos le deben beneficios. La historia le regaló dos ocasiones de oro para mostrar coraje político y echar la patap´alante, como ella dice, pero optó por tomar el olivo. El toro no es una fiera sino un bello animal herbívoro, más bien torpón. Si fuera inteligente al segundo pase ensartaría al torero. Su bravura solo esconde miedo y siendo además un perdedor nato, ahora que la fiesta nacional agoniza, ha sido incorporado a la bandera nacional como símbolo del triunfo deportivo en los estadios. La fiesta nacional está herida de muerte, pero un año más la degollina de la feria de San Isidro va a empezar y los españoles de verdad, los pocos que quedan con el certificado de Aguirre, ocuparán las gradas del matadero mudéjar de Las Ventas para contemplar puyazos, estocadas, vómitos de sangre y descabellos, todo sin IVA. Los españoles de segunda, en medio de las cornadas terribles que da el morlaco de la crisis, haremos lo posible para ir tirando con cierta dignidad.
Manuel Vicent
El País, 4 de mayo de 2014


lunes, 5 de mayo de 2014

Pequeños placeres:

- Contemplar la ropa tendida y ver ondear los colores al viento.
- Pararte en un semáforo, a pleno sol, y oír el ruido del agua que sale a chorro de una manguera.
- Sentarte en la hierba y no hacer absolutamente nada.
- Tomarte un café al aire libre, muy despacio.
- Escribir en una hoja lo primero que se te ocurre.
- Mirar los escaparates sin intención de comprar nada.
- Pasar las páginas de un libro y detenerte en un párrafo, elegido al azar.
- Regar tus plantas y disfrutar de las gotas que quedan prendidas en cada hoja.
- Beber un sorbito de cava antes de finalizar el día (tengo un vaso encima del ordenador).
¿De qué pequeños placeres disfrutas tú?
C.M.SB.

Paula Copetta


sábado, 3 de mayo de 2014

Olas verdes

El camino de vuelta a casa estaba bordeado por dos mares de espigas, espigas que se doblaban con la fuerza del viento. El sol rebotaba en las puntas y daba un brillo de oro a las olas verdes. Creo que en ese instante nada habría podido competir con tanta belleza. Si yo fuera poeta encontraría las palabras. Como no lo soy, estas líneas acaban aquí.
C.M.SB.


jueves, 1 de mayo de 2014

Desconfianza

Llaman a la puerta y un empleado de la compañía de la luz nos pregunta si pagamos un recibo mensual o bimensual. Debemos firmar un contrato para tomar postura: ¿queremos pagar cada mes o cada dos? El documento consta de varios folios. La letra es microscópica y la tinta, verde. Sin descabezarse demasiado, uno llega a la conclusión de que los contratos están pensados para que nadie los lea. Más que nada por pereza, por aburrimiento, por pensar que hagas lo que hagas, el engaño está asegurado. Y la desconfianza, servida.

C.M.SB.