viernes, 29 de marzo de 2024

Estreno

El caracol estrena concha. Es nueva y huele a pintura fresca, a nido aún por construir. Cada noche, enrosca su cuerpo en ese calor recién estrenado y, conforme pasan los días, sus ojos tantean la rugosidad de las paredes, la lisura de las puertas, los relieves de los interruptores. Poco a poco va dejando su huella en recorridos cortos y repetidos, en ese ir y venir por el pasillo que comunica la casa de un extremo a otro. La concha, al compás de los días, va tomando la forma exacta del cuerpo que la habita. Se va amoldando a su ritmo, a sus rutinas, a su entrar y salir. El caracol ve cómo reverdecen sus plantas bajo una lluvia nueva y sueña con verlas trepar pronto hacia esa torre que vigila desde un paisaje de nubes. También sueña con ver crecer esa biblioteca cuyos títulos recientes poblarán un futuro cargado de recuerdos limpios, de lugares y momentos que empiezan a oler a otra cosa. El caracol amolda sus oídos a los nuevos ruidos, a ese rodar incesante de coches y al caminar de la gente, al canto de las campanas y de los gatos nocturnos. El caracol estrena concha. También vida.

C.M.SB.

Fotografía: C.M.SB.


No hay comentarios:

Publicar un comentario