jueves, 18 de enero de 2018

Se confunden los tiempos

Veo una película de la España de los años cincuenta. En blanco y negro. En cada imagen, se siente el frío, el hambre, la pobreza. 
Un día después, de camino a la biblioteca, paso delante de una iglesia. Hay una mujer sentada en un escalón. Una bufanda le tapa más de la mitad de la cara. No veo nada que me indique que está pidiendo, pero su aspecto no deja lugar a dudas.
Suenan las campanas, con una velocidad que a mí me parece inusual. 
Nuestros ojos se cruzan. Los suyos son muy oscuros.
La mujer no es vieja, pero su mirada sí lo es.
Aparto la mía, incómoda. 
Acelero el paso mientras mi mente repite escenas en blanco y negro. Durante un instante, se confunden los tiempos.

C.M.SB.

Fotografía: Carlos Saura.

lunes, 8 de enero de 2018

Derrota

Enciendo la televisión y aparece un documental de la 2. Una procesión de cangrejos rojos desfila ante la cámara. Son tantos y mueven tan deprisa sus patas, que me hacen pensar en un ejército bien organizado y dispuesto a atacar. Creo que si los viera avanzar hacia mí me sentiría realmente en peligro. Mi visión, sin embargo, cambia de súbito. Y es que aparece en escena una hormiga diminuta, la hormiga loca. Este ser minúsculo es un terrible adversario ya que es capaz de lanzar un chorrito de ácido a los ojos de su enemigo. Así lo paraliza y el pobre ya no tiene escapatoria. Eso es justamente lo que le ocurre a uno de esos poderosos cangrejos. Y mientras la cámara lo enfoca desde muy cerca, mi simpatía vuela hacia él, hacia ese soldado vencido en el que creo leer un gesto de absoluta derrota.

C.M.SB.

¿?



viernes, 5 de enero de 2018

Más allá de la lógica

Pierdo un monedero. Desarmo el bolso, reviso los bolsillos de los abrigos, rebobino y vuelvo sobre los pasos que he dado a lo largo de la tarde. Caída ya la noche y linterna en mano, espío los recovecos del coche. Repaso la superficie de mesas, encimeras y estanterías. Descarto la lógica y empiezo a buscar en sitios inverosímiles y, aun así, probables: el frigorífico, el cubo de la basura, el interior de la lavadora... Agotada, lo doy por irremediablemente perdido. Me acuesto y, antes de dormirme, me acuso sin piedad de despistada. 
Amanece y empieza un nuevo día. Me dispongo a dar el primer paseo de la mañana y, mientras estoy cerrando la puerta, me fijo en una de las macetas que adornan la entrada. Para mi sorpresa, ahí está mi monedero, esperándome pacientemente entre las ramas de una planta.
Suspiro aliviada y me prometo a mí misma que, la próxima vez que busque algo, empezaré por pedirles ayuda a mis cactus.

C.M.SB.

¿?

domingo, 31 de diciembre de 2017

Feliz 2018

Al año nuevo le pido salud y bienestar para todos.
También buenas historias para vivir y contar.
¡Feliz 2018!

C.M.SB.

¿?

miércoles, 27 de diciembre de 2017

Una, dos, veinte veces

Necesito concertar una cita. Llamo al número de atención al público. Una, dos, veinte veces. Algunas llamadas las hago seguidas. Otras, a pequeños intervalos. Las siguientes, con cierta distancia en el tiempo. Un tono, dos, veinte. Una y veinte veces responde la voz del contestador automático: "En estos momentos no podemos atenderle. Vuelva a intentarlo dentro de unos minutos". Juro que hago lo posible por mantener la esperanza, por no perder la paciencia. Insisto y lo vuelvo a intentar cada pocos minutos. Y nada. 
Primero me desanimo, después me enfado. Protesto, deambulo por la casa hablando sola, me agoto refunfuñando.
Mientras contengo el impulso de lanzar el teléfono por la ventana, me visto con lo primero que cae en mi mano, me subo al coche, aparco y me dirijo hacia el mostrador. 
Una señora de gesto amable me pregunta qué deseo, le explico y me da la ansiada cita. Y yo se lo agradezco una, dos, veinte veces. 

C.M.SB.

¿?