martes, 12 de diciembre de 2017

domingo, 10 de diciembre de 2017

El viento que sopla

Las hojas secas se amontonan en cada rincón del bulevar. Mientras Luna busca tesoros escondidos en esos montones, yo observo las ventanas que nos rodean. En una de ellas cuelga la bandera de España. En la de al lado, un Papá Noel, rojo chillón. En la de más abajo, hay tres Reyes Magos que penden de una soga. Todos desafían al viento que sopla. Y ahí siguen, zarandeados, intentando representar al que está dentro de las cuatro paredes, al que oye sin escuchar el rugido del aire y el susurro de las hojas muertas.

C.M.SB.

¿?

martes, 5 de diciembre de 2017

La luna en medio del otoño

Por la tarde las nubes se dispersan, desaparecen, el cielo es cada vez más puro y frío.
Silenciosamente la Vía Láctea gira en la bóveda de jade.
Si hoy, en esta noche, no nos regocijamos ampliamente,
el mes próximo, el año próximo, ¿estaremos aquí para mirar?

(Su Tong-Po)
Poesía china. Selección de Rafael Alberti y Mª Teresa León.


¿?

sábado, 2 de diciembre de 2017

Mensajes invisibles

Nada es comparable a la satisfacción de ver cómo las palabras se van posando sobre el papel, cómo ante tus ojos se va construyendo esa historia que guardabas en tu interior sin ni siquiera tú saberlo. A veces, las líneas se suceden con tal facilidad que da la sensación de que lo que escribes ya existía, que, de alguna manera, la narración ya estaba en la página y tú, tan sólo, has encontrado la forma de descubrirla, como en esas escenas tantas veces vistas en el cine en las que alguien enciende una llama bajo una hoja en blanco y, poco a poco, las palabras trazadas con tinta invisible se han ido destapando hasta dejar a la vista un mensaje revelador, inesperado y enteramente tuyo.

C.M.SB.


¿?



martes, 28 de noviembre de 2017

La singularidad del pingüino

Tomo un café a la hora de la siesta. Apoyada en la barra, sin libro ni periódico a mano, observo la pantalla de una televisión muda. Me engancho al primer golpe de vista: un paisaje blanco, nieve abundante que cae de un cielo borrado por el frío, una procesión de pingüinos que camina hacia no sé dónde. Los veo de espaldas, negros, a cientos. Hay algo de inquietante en esa estampa. Por un momento, me parece estar viendo siluetas humanas. La cámara se acerca y enfoca a individuos concretos. Los veo de cerca, sus extraordinarios colores, la enorme belleza de sus cabezas, la perfección de sus picos. Aprecio su singularidad y la admiro mientras doy los últimos sorbos.
Salgo a la calle y me pongo los guantes. Mientras camino, pienso en que, en cuanto tenga un rato, dedicaré unas líneas a la hermosura del pingüino. Tan extraña.

C.M.SB. 

¿?

jueves, 23 de noviembre de 2017

La huida

Se sentía abrumado por la belleza del paisaje, por aquella melancolía que destilaban los cielos, por la combinación perfecta de los colores propios de la estación. Conforme pasaban los días, la tristeza se iba adueñando sin remedio de su ánimo, esa añoranza profunda de lo que nunca volvería a ser.  De modo que decidió marcharse para buscar la primavera en otras tierras, en otras latitudes. Y así, viajó hasta encontrar el aroma de las flores, el verde de los campos renacidos. 
Se creyó a salvo hasta el fatídico instante en que, al doblar una esquina, revoloteó ante sus ojos la primera hoja de otro otoño inesperado.

C.M.SB.


¿?