jueves, 8 de enero de 2015

Alivio

El otro día caminaba por una calle céntrica pensando en mis cosas. De pronto, me fijé en la gente que me rodeaba. Me di cuenta de que todos los que compartíamos acera íbamos solos y en la misma dirección. Casi al mismo ritmo. Casi marcando el paso. Tuve una sensación muy extraña, como si todo aquello formara parta de una película de autómatas. Ante mis ojos, espaldas y cogotes varios. En mis oídos, ruidos de pisadas. De repente, alguien se incorporó desde una bocacalle. Caminaba en dirección contraria. Le vi la cara. Qué alivio.
C.M.SB.




2 comentarios:

  1. ¡Qué bonitos son los cambios! ¡Qué bonita es la vida! ... ¡Estamos salvados! ... ¿Estamos? ... ¿Salvados? ... ¿Alivio? ...

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  2. Sí, a veces los cambios son más que necesarios. Saludos y hasta la próxima.

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