Refresca y llueve. Llueve y cambia la luz. Cambia la luz y cambia la mirada. Los días vuelan y agosto se va agotando. Vuela agosto y vuelan las vacaciones. Se acaban las vacaciones y es como si acabara el verano. Y, cuando acaba el verano, empieza el curso y, con el curso, las rutinas y las novedades. También las incógnitas, los retos, los ya veremos. Se acerca septiembre y con él, los proyectos. Los músculos empiezan a desentumecerse y ya hay ganas de ponerse en pie, de sacudirse la pereza. Los ojos ya buscan nuevos caminos y el horizonte parece más ancho. Aquí y allá ves posibilidades. Se rehace el juego y ya hay impaciencia por saltar de casilla.
Llueve y refresca. Hoy huele a limpio, a futuro, a todo está por escribir.
C.M.SB.

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