"Aun así, al volver a casa esa noche Connell releyó algunas notas que había estado tomando para un nuevo relato, y sintió la antigua palpitación del placer en su interior, como al contemplar un gol perfecto, como el movimiento susurrante de la luz entre las hojas, un fragmento de música que sale de la ventanilla de un coche al pasar. La vida brinda esos momentos de felicidad a pesar de todo".
(Gente normal, Sally Rooney, pág. 212)

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