domingo, 23 de agosto de 2026

Ese cielo de Bruselas

Repasas fotografías de otros veranos y encuentras esta. La habías olvidado y, sin embargo, al verla, se te amontonan los recuerdos de aquel viaje. Contemplas esa espalda, la mano que sostiene la mejilla e imaginas la mirada, casi la puedes ver. Esa mujer es tu madre y, sin embargo, en ese instante tiene algo de desconocida. ¿Qué vio ella en ese atardecer, en esa ciudad extranjera, en ese final del día? Quizá la fotografiaste así, un poco a traición, para capturar el misterio de lo que creemos conocer, para hacerte preguntas en el futuro (ese futuro que ya es hoy). Quién dice que no quisiste guardar su melancolía para hacerla tuya, sumergirte en la fugacidad de un rato compartido, acompañarla en la soledad de sus pensamientos, tenderle desde estas líneas el brazo que debería haber rodeado sus hombros. Hoy, la imaginación te permite ponerte muy cerca de ella para contemplar a su lado el cielo de Bruselas.

C.M.SB.



Fotografía: C.M.SB.


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