Esa mirada inocente, esos paseos y sus pausas, la suavidad de tus orejas, tus rincones en la casa, tus pasos y el sol en tu pelo. Tu compañía y elegancia, tu independencia y hospitalidad. Tanto amor, tantas cosas compartidas. Tanta sensibilidad, esa sabiduría. Tanta intuición, Tito. Todos esos secretos que son y serán siempre nuestros. Solo tuyos y míos. ¡Cuánto me dejas! ¡Cuánto te llevas!
C.M.SB.
| Fotografía: Raquel Triguero |