miércoles, 12 de agosto de 2026

Cosas que se pas(e)an por la cabeza

Frente a esos árboles y toda esa vida que muere cada verano, se me ocurre que deberíamos reservar espacios que fueran exclusivos para plantas y animales, que solo ellos pudieran habitarlos y que nosotros tuviéramos prohibido poner un pie en ellos, que permanecieran vírgenes, libres y a salvo de nuestras obras. Que fuéramos generosos y que nos conformáramos únicamente con tener noticia de esos paraísos. Que nos contentásemos con el placer de saber de su existencia. Como si fueran sueños reales y para siempre inalcanzables. 

C.M.SB.

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miércoles, 5 de agosto de 2026

Ellas

Solo ellas, solo las palabras pueden rescatarte de la rareza, la inquietud o la melancolía. Conduces hacia casa, caminas hacia el portal, atraviesas esa calle, miras esa puerta o esa pared y ahí están, invitándote a reunirte con ellas, a perderte en sus sílabas y significados, a refugiarte en todo lo que pueden llegar a expresar, en lo que pueden aligerar lo que te pesa. Ellas se alían contigo y van surgiendo de las yemas de tus dedos que teclean a buen ritmo mientras los pensamientos se van ordenando o desordenando. Así, hoy, esas palabras te llevan a dos pérdidas o a dos presencias. Una la encuentras aquí al lado, a la vuelta de este edificio. La sientes cada día, la añoras en cada paseo, en esa torre y en sus campanas. La otra está en ese rostro tan conocido, en su indiferencia, en ese viaje en el que ya no puedes acompañar. Está en esa mirada cansada y ausente, en los recuerdos borrosos e inventados, en esa conversación silenciosa. Solo las palabras pueden aliviar esa sensación confusa de pérdida y presencia de lo que fue y ya no será nunca más. Hoy solo ellas, al ser escritas, calman y curan. Solo ellas te permiten recuperar por unos instantes lo que hubieras querido tener siempre. A ellas les das las gracias por darte la posibilidad de retener por un momento lo que se ha ido para no volver. Qué alivio saber que podrás regresar a ellas para que te den más. 

C.M.SB.

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miércoles, 22 de julio de 2026

Posibles explicaciones

Hay cosas que se explican y no se explican. Bien mirado, ¿de dónde vendrá la fascinación del niño por el globo? ¿De dónde viene la felicidad de pasear con él? ¿Será porque siempre está a punto de escaparse? ¿Por su fragilidad? ¿Por mantenerlo sujeto y a raya? ¿O por la posibilidad de dejarlo libre y verlo volar?

C.M.SB.


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lunes, 20 de julio de 2026

Otra tacita de té

Hay una tetera sobre la mesa. La tetera es azul y el mantel, a cuadros blancos y rojos. Si te fijas bien, la tetera, de porcelana, tiene una pequeña grieta. Es minúscula y hay que acercarse mucho para verla. Lo ideal sería que no existiera ese pequeño rasguño, pero ahí está. Podría pensarse que eso la hace imperfecta, pero también podría ocurrir que eso la hiciera más real. La tetera tiene muchos años y ya podría ser reemplazada por una nueva, pero Alicia ni se lo plantea. Esa tetera perteneció a su abuela y esta la heredó de su madre. Por tanto, ha corrido mucho mundo hasta llegar a esa mesa. Y eso le gusta a Alicia. 
El salón conjuga objetos del pasado y del presente y las paredes están repletas de fotografías. Unas, en color. Otras, en blanco y negro o sepia. A Alicia le gusta tomar el té con calma y observar esos rostros que ya no están, pero que la acompañan. Ahí están la tía Rosita y el abuelo Alejandro. A veces tiene la sensación de que le hablan desde algún lugar lejano. La verdad es que con sus voces saborea mejor el té. También a veces acaricia la grieta de la tetera y recuerda el día en que Tito la tiró sin querer. Aún recuerda su llanto de niño torpe. Pero Alicia le consoló y le dijo que así, cada vez que recorriera el arañazo con su dedo, le recordaría tal y como era esa tarde a las cinco en punto. Aquella grieta, le dijo, sería como las fotografías de la pared: un instante congelado en el tiempo. Y Tito, contento, se secó el llanto y ella, tranquila, se preparó otra tacita de té.

C.M.SB.

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domingo, 19 de julio de 2026

Un verano de cenizas

Allí, en el silencio umbrío e inhabitado de los bosques, nació la historia del hombre. Allí, entre la bruma verde e indescifrable de los árboles, nacieron las religiones, la música, las leyendas, los sueños de libertad y la desesperanza. Y allí siguen, fundidos con el silencio, flotando sobre la bruma de cada tarde y esperándonos. Muchos ya no lo saben. Otros, por gracia o desgracia, recordamos todavía el eco de las voces de los árboles que aprendimos a escuchar en nuestra infancia. Pero todos los hombres, lo sepamos o no, lo queramos o no, perdemos mucho más que un pedazo de bosque cuando éste arde cualquier día de verano y en su lugar aparece un espacio calcinado y solitario, también mudo, también quieto e inhabitado, pero incapaz ya de guardar nuestros recuerdos ni de seguir alimentando la memoria de una especie que en él tiene su origen y su última morada.


(Julio Llamazares)


Sierra Norte de Guadalajara


jueves, 2 de julio de 2026

Feliz viaje

Esa mirada inocente, esos paseos y sus pausas, la suavidad de tus orejas, tus rincones en la casa, tus pasos y el sol en tu pelo. Tu compañía y elegancia, tu independencia y hospitalidad. Tanto amor, tantas cosas compartidas. Tanta sensibilidad, esa sabiduría. Tanta intuición, Tito.  Todos esos secretos que son y serán siempre nuestros. Solo tuyos y míos. ¡Cuánto me dejas! ¡Cuánto te llevas!

C.M.SB.
Fotografía: Raquel Triguero

 

viernes, 19 de junio de 2026

Cuando se hace tarde

La mañana arranca con el espejismo de una temperatura fresca. Dejas el coche en su sitio y decides ir a pie para disfrutar de lo que la calle te ofrezca. Sin embargo, sin cumplir tu propósito, te metes tanto en tus pensamientos que llegas a tu destino sin darte cuenta. Luego, lees durante el café y te adentras en las páginas. El mundo que te rodea, por tanto, desaparece de nuevo y te olvidas de mirar. Pero, por fin, cuando te acercas a la barra para pagar, aterrizas y observas. Ves entonces a esas dos mujeres que desayunan juntas. Hay cierta tensión en su postura. De ahí deduces que no son íntimas. Tal vez compañeras de trabajo, no más. Ves a ese grupo de cuatro. Seguro que ellos sí están unidos por una relación de verdadera confianza. Se nota en sus cuerpos, más relajados que los de las dos mujeres. Tus sentidos se centran en el oído y capturas una conversación entre un cliente y el camarero. El cliente habla de un jugador de fútbol. Lo hace con gesto grave, como si la vida le fuera en sus jugadas, cuestionables, según su criterio. Les interrumpes y compruebas que el hombre te contempla malhumorado. Y, mientras el camarero te cobra la consumición, te quedas mirando al comentarista aficionado. A las claras se ve que sigue rumiando sus opiniones futbolísticas. Ahí te quedas hasta que eres consciente de que quizá no es educada tu fascinación. En ese instante, los ojos se trasladan a otro cliente que escucha con gesto inquieto un audio en el móvil. Y así, enganchada con la observación de unos y otros, te percatas de que es hora de marcharte. Cuando sales a la calle, se te queda corto el trayecto. Te gustaría seguir mirando, continuar empapándote del espectáculo de la gente, de la vida de esta mañana que arranca bajo un frescor que es puro espejismo. Quisieras cumplir tu propósito inicial, pero ya es tarde.

C.M.SB. 

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lunes, 15 de junio de 2026

Palabras para hoy

 "Aun así, al volver a casa esa noche Connell releyó algunas notas que había estado tomando para un nuevo relato, y sintió la antigua palpitación del placer en su interior, como al contemplar un gol perfecto, como el movimiento susurrante de la luz entre las hojas, un fragmento de música que sale de la ventanilla de un coche al pasar. La vida brinda esos momentos de felicidad a pesar de todo".


(Gente normal, Sally Rooney, pág. 212)



jueves, 21 de mayo de 2026

lunes, 18 de mayo de 2026

Palabras bajo el silencio

Abres el libro en el punto justo en el que lo dejaste. Y, cuando vuelves a él, a sus palabras, sientes lo mismo que si volvieras de un viaje. Por unos días o por unas horas, te has adentrado en un paisaje diferente, pero regresas y, al abrir la puerta de casa, te encuentras con lo familiar: el olor de las estancias, tus cosas ocupando el lugar en el que las abandonaste, alguna tarea a medio hacer. Regresas a las páginas y ahí están los personajes, dispuestos a hablarte de nuevo, a ponerse otra vez en movimiento. Vuelves a esa historia interrumpida y te bastan unas pocas líneas. Pronto tienes la sensación de no haberte ido nunca. Así que te pones cómoda y disfrutas del reencuentro. Parece que el tiempo no ha transcurrido. El viaje se aleja y se instala en el pasado. La lectura, en cambio, se hace puro presente y lo que toca es dialogar con ese amigo que nos esperaba sobre la mesa, bajo el silencio de la casa sin ti. 

C.M.SB.

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miércoles, 13 de mayo de 2026

Entretenimiento

Ese paraguas discute con el paisaje. A la vista está que no hay acuerdo. El uno tan alegre. El otro tan frío. De la mujer poco o nada sabemos. Solo que, para nosotros, no tiene rostro. Lo más seguro es que esté posando. Un encargo probablemente. Sobre la imagen podríamos divagar. Ante la figura hay un camino que marca curvas claras. Siempre da juego el sendero que está trazado. Siempre se puede pensar en la posibilidad de saltarse los bordes y pisar otro terreno. En este caso, el que está cubierto por la hierba. Si uno se fija bien, no se sabe si la mujer avanza o finge andar. Casi intuitivamente se podría pensar que va a dibujar con sus pies el camino evidente. Pero, ¿y si no es así? ¿Y si la viéramos pisar la hierba? ¿Y si soltase el paraguas? ¿Y si viniera un manotazo del viento y se lo arrancara? ¿Y si el paraguas se escapara? ¿Y si sus colores fueran en busca de otro cielo, más alegre y con el que estuviera en sintonía? ¿Qué ocurriría si el paraguas viajara a un paisaje con el que firmase la paz? ¿Y si apareciese un nuevo personaje en la escena? La lista de preguntas puede ser infinita. El entretenimiento está servido.

C.M.SB.

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domingo, 10 de mayo de 2026

Calma chicha

Las olas apenas los balancean en esas aguas en calma. Los marineros, somnolientos, con la tripa llena de hambre, ocupan sus puestos. Han perdido la cuenta de los días. Ya no maldicen la fecha en que se embarcaron, tampoco aquella voz que les habló de aventura, de riquezas en otras latitudes. También han olvidado sus planes de amotinamiento. Total, para qué. Saben que nunca llegarán a su puerto y que sus viudas les llorarán sin sospechar que ya ni siquiera las recuerdan. En esas andan cuando un hombre grita: ¡Tierra! Pero ya nadie se deja engañar. Siempre fue un tramposo.

C.M.SB.

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jueves, 7 de mayo de 2026

El silencio a medias

Lees, llenas de historias los huecos que se abren en la mañana. Y lo haces dentro del coche. Desde los cristales, ves cómo el cielo se oscurece y sientes, ahí afuera,  el soplo del viento en las ramas. Suena un trueno y, como si de un refugio se tratara, te adentras más en el libro, en el espacio pequeño, en el silencio a medias. Por un instante, anticipas el placer de la lectura con un fondo de gotas sobre la chapa. Ningún plan te parece más apetecible.  Sin embargo, el paréntesis se empieza a cerrar y debes volver a las obligaciones. Dejas una marca entre las páginas y caminas. La tormenta, sin el cobijo de las palabras, es ahora solo ruido y agua. 

C.M.SB.

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miércoles, 6 de mayo de 2026

El color de los paraguas

Allá donde iba llevaba la lluvia. Igual daba un salón de té que un campo de fresas. La lluvia perseguía al niño raro. Le ocurría también cuando dormía. Así, sus sueños se desarrollaban entre charcos y cascadas. También sucedía que el musgo y los líquenes se adherían a su cuerpo, de forma que su piel adquiría los tonos y la suavidad de las piedras que habitan los ríos. La presencia del niño raro despertaba la curiosidad y llenaba el aire con el color de los paraguas.

C.M.SB.

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viernes, 17 de abril de 2026

Sería bueno

Quiero verme en el viento, despegada del suelo, ligera. Para volar entre nubes y recorrer los cielos cambiantes. Qué placentero sería alejarme de la realidad a ratos, tomar distancia cuando algo duele, ver la vida desde lejos para poder abarcarla y así, quizás, comprenderla un poco más. Sería bueno arrancar los pies del suelo para descansar el alma y sentir el aire fresco y despejar las ideas cuando pesan bajo la frente. Qué bien dejarse llevar alguna vez por las corrientes y sobrevolar árboles, cimas y tejados. Y en esos momentos, no decidir, no escoger. Quisiera verme ahí, bien arriba, con las alas abiertas, como un ave en su elemento, sin miedos.

C.M.SB.

(Ejercicio para el Taller de Autoficción, Dávalos)

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jueves, 16 de abril de 2026

Ahí lo dejo

Bosque está disponible en Papelería de Toda la Vida (C/ Cifuentes, 13, Guadalajara).
A beneficio de La Protectora de animales y plantas La Camada.

C.M.SB.



 

domingo, 5 de abril de 2026

BOSQUE

Será el día 9 de abril, a las 19:00 h, en la sala multiusos del Colegio San José (Guadalajara). Bosque es el título del libro cuyos beneficios serán destinados a la Protectora de Animales y Plantas La Camada. Espero que te apetezca participar. 

C.M.SB.




 

jueves, 26 de marzo de 2026

En lugar de...

El niño raro agarró un puñado de letras y se encaminó hacia el monte. Una vez allí, abrió agujeritos en el suelo e introdujo en ellos vocales y consonantes. Luego, regó suavemente y emprendió el camino de vuelta. A cada pocos pasos, volvía la cabeza. No se sabe si para recordar el sendero o porque le daba pena dejar a sus letras solas bajo la tierra. En cualquier caso y para sí, repitió la promesa de regresar. Y así lo hizo. Cada 25 de cada mes, retornó al lugar en el que había plantado sus letras. Y en cada visita, una alegría. Un tallo aquí, una hoja allá. Y, así, con el tiempo, cada semilla se convirtió en planta. Y cada planta floreció en primavera. Pero en lugar de flores, libros. En lugar de pétalos, palabras. En lugar de fragancias, historias. Y cuando soplaba el viento, el monte entero hablaba. De aventuras y amores. De piratas y princesas. De castillos y mares. 

C.M.SB. 

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domingo, 15 de marzo de 2026

Sin título

Fue el momento en que mataron al árbol, de madrugada. Manuel había escapado de sus verdugos. De noche, tras saltar la alambrada. Abandonados quedaban sus panfletos, sus libros, sus rosas, el jardín que durante años había cultivado. Los verdugos soltaron a los perros. Lo buscaron durante largas jornadas. Sin éxito. Hubieran querido atraparlo, tirarle a la cara la ceniza de su casa, de las palabras y las flores quemadas. No pudo ser. Manuel había escapado. Para aliviar el berrinche, los verdugos talaron además el olmo más alto de su jardín, el que más cerca estaba del vuelo de los pájaros.

C.M.SB.

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jueves, 5 de marzo de 2026

Palabras para hoy

 Leer es un momento de soledad para habitarse de multitudes.

(Gabriel Rolón)

Ricardo López Cabrera


miércoles, 25 de febrero de 2026

jueves, 5 de febrero de 2026

Un buen plan

Sí, un buen plan para el domingo, día 8 de febrero, a las 14:00 h, en el espacio bar Pistolero (Guadalajara). ¡Lo pasaremos bien!

C.M.SB. 


 

lunes, 26 de enero de 2026

El color de la memoria

Caminas en una mañana fría y te cruzas con una chaqueta color pistacho. La lleva una mujer. No ves su cara ni ningún otro rasgo de su persona. La chaqueta absorbe tu atención por completo. Ese color te hace volar a otra chaqueta. La compraste hace muchos años en una calle céntrica de Madrid y se convirtió en una de esas prendas que se vuelven comodín cuando no sabes qué ponerte, de esas que nunca te fallan. El color te hace volar a otra época, a algunos bares, a muchas canciones, a sueños muy diferentes de los de ahora. Ese color pistacho te hace regresar por un instante a un nombre que ya está casi borrado y ese, a su vez, te hace saltar sobre otro cuyas letras están cada vez más vivas, más presentes. Esa chaqueta, ese fogonazo de tela y color, te lleva sin tú pretenderlo a aquella que tú eras entonces. Y te cuesta identificarte con ella. Claro que te cuesta. Porque está lejos, porque es muy distinta. Entonces, en ese leve desconcierto, piensas en el curioso artefacto de la memoria. Salta sin que tú aprietes ningún botón. Se activa sin tu intervención, sin tú quererlo. Tus ojos detectan un color y, zas, los recuerdos te difuminan el presente y te hacen regresar a un tiempo que parecía olvidado. Qué gran poder el de la memoria. Es tan potente, va tan a lo suyo, que nos rinde y nos tiene a su merced. 


C.M.SB.

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miércoles, 14 de enero de 2026

Esa desconocida

No sabes su nombre, pero conoces de memoria el olor de su perfume. No sabes cómo se llama, pero sí qué tipo de ropa le gusta. También qué prefiere como desayuno. Es educada al dar los buenos días y siempre lee las noticias en el móvil. De lunes a viernes, os sentáis a muy poca distancia la una de la otra. Oís las mismas canciones y os envuelve el mismo olor a pan recién hecho. No sabes su nombre y, sin embargo, sabes con certeza que disfruta de esos minutos tanto como tú. Lo notas en sus gestos, en lo poco que tarda en ocupar su asiento habitual, en la repetición de sus rituales. No, no sabes cómo se llama, pero casi es seguro que mañana volverás a estrenar el día con el sabor de un café y que, con el primer sorbo, estarás compartiendo espacio y rutinas con esa desconocida. 

C.M.SB.

¿?


domingo, 11 de enero de 2026

Un regalo, un nuevo horizonte

Un obsequio, el horizonte de nuevas historias. Un título y una cubierta que asociarás ya para siempre a la persona que te regaló el libro, a ese lugar, a un estado de ánimo. Un recorrido por tus estanterías es un recorrido por tu vida, por sus diferentes momentos, por todos los nombres de quienes adivinaron tus gustos o estuvieron atentos a tus deseos. Sin duda, quien se asome a tus libros, se asomará un poco más a ti. 

C.M.SB. 


 

jueves, 8 de enero de 2026

Ese lápiz inquieto

No se da cuenta, no. Está demasiado absorta en la observación de la minúscula hormiga que ha comenzado su recorrido pared arriba. A ella le gustan esos pequeños detalles, ver la vida que otros no ven. Sin prisa. Olvidar el reloj forma parte de su esencia, de su libertad. Y ahí está, parada en una calle céntrica, la mar de entretenida. Ni siquiera puede imaginar que alguien la observa con la misma curiosidad con la que ella contempla los pasitos del insecto. Seguro que le daría la risa si supiera que Ana la está dibujando, que está estudiando su postura, su manera de sostener el paraguas, la forma de su sombrero, la leve caída de sus gafas. Seguro que se asombraría si supiera que pronto será parte de una gran familia. Todos sus miembros viven en cuadernos de dibujo. No se da cuenta, no. Ana acaba de trazar dos pájaros muy cerca de su figura. Y es que ese lápiz inquieto es amigo del movimiento y del vuelo. 

C.M.SB.


Dibujo de Ana Fernández Encabo.

 

viernes, 2 de enero de 2026

Propósito de año nuevo

Tardas un segundo más de lo esperado en girar el volante a la derecha. Un segundo. Uno. Y ya está pitando el de detrás. Es un pitido largo, malhumorado, apremiante. Y tú, que ibas tan tranquila, te enfadas, te aceleras. Giras un segundo más tarde de lo debido a la derecha y pitas al otro. Le pitas mientras ves que se aleja por otro desvío. Sí, caes en su trampa y pitas malhumorada. A modo de desahogo, de reivindicación, de protesta. Pero no te sirve. Lo único que hubiera valido, que te hubiera valido a ti,  habría sido responder con toda tu calma a la tiranía de los impacientes. Anotado queda para el próximo giro. 

C.M.SB.

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