viernes, 19 de junio de 2026

Cuando se hace tarde

La mañana arranca con el espejismo de una temperatura fresca. Dejas el coche en su sitio y decides ir a pie para disfrutar de lo que la calle te ofrezca. Sin embargo, sin cumplir tu propósito, te metes tanto en tus pensamientos que llegas a tu destino sin darte cuenta. Luego, lees durante el café y te adentras en las páginas. El mundo que te rodea, por tanto, desaparece de nuevo y te olvidas de mirar. Pero, por fin, cuando te acercas a la barra para pagar, aterrizas y observas. Ves entonces a esas dos mujeres que desayunan juntas. Hay cierta tensión en su postura. De ahí deduces que no son íntimas. Tal vez compañeras de trabajo, no más. Ves a ese grupo de cuatro. Seguro que ellos sí están unidos por una relación de verdadera confianza. Se nota en sus cuerpos, más relajados que los de las dos mujeres. Tus sentidos se centran en el oído y capturas una conversación entre un cliente y el camarero. El cliente habla de un jugador de fútbol. Lo hace con gesto grave, como si la vida le fuera en sus jugadas, cuestionables, según su criterio. Les interrumpes y compruebas que el hombre te contempla malhumorado. Y, mientras el camarero te cobra la consumición, te quedas mirando al comentarista aficionado. A las claras se ve que sigue rumiando sus opiniones futbolísticas. Ahí te quedas hasta que eres consciente de que quizá no es educada tu fascinación. En ese instante, los ojos se trasladan a otro cliente que escucha con gesto inquieto un audio en el móvil. Y así, enganchada con la observación de unos y otros, te percatas de que es hora de marcharte. Cuando sales a la calle, se te queda corto el trayecto. Te gustaría seguir mirando, continuar empapándote del espectáculo de la gente, de la vida de esta mañana que arranca bajo un frescor que es puro espejismo. Quisieras cumplir tu propósito inicial, pero ya es tarde.

C.M.SB. 

¿?



lunes, 15 de junio de 2026

Palabras para hoy

 "Aun así, al volver a casa esa noche Connell releyó algunas notas que había estado tomando para un nuevo relato, y sintió la antigua palpitación del placer en su interior, como al contemplar un gol perfecto, como el movimiento susurrante de la luz entre las hojas, un fragmento de música que sale de la ventanilla de un coche al pasar. La vida brinda esos momentos de felicidad a pesar de todo".


(Gente normal, Sally Rooney, pág. 212)



jueves, 21 de mayo de 2026

lunes, 18 de mayo de 2026

Palabras bajo el silencio

Abres el libro en el punto justo en el que lo dejaste. Y, cuando vuelves a él, a sus palabras, sientes lo mismo que si volvieras de un viaje. Por unos días o por unas horas, te has adentrado en un paisaje diferente, pero regresas y, al abrir la puerta de casa, te encuentras con lo familiar: el olor de las estancias, tus cosas ocupando el lugar en el que las abandonaste, alguna tarea a medio hacer. Regresas a las páginas y ahí están los personajes, dispuestos a hablarte de nuevo, a ponerse otra vez en movimiento. Vuelves a esa historia interrumpida y te bastan unas pocas líneas. Pronto tienes la sensación de no haberte ido nunca. Así que te pones cómoda y disfrutas del reencuentro. Parece que el tiempo no ha transcurrido. El viaje se aleja y se instala en el pasado. La lectura, en cambio, se hace puro presente y lo que toca es dialogar con ese amigo que nos esperaba sobre la mesa, bajo el silencio de la casa sin ti. 

C.M.SB.

¿?


miércoles, 13 de mayo de 2026

Entretenimiento

Ese paraguas discute con el paisaje. A la vista está que no hay acuerdo. El uno tan alegre. El otro tan frío. De la mujer poco o nada sabemos. Solo que, para nosotros, no tiene rostro. Lo más seguro es que esté posando. Un encargo probablemente. Sobre la imagen podríamos divagar. Ante la figura hay un camino que marca curvas claras. Siempre da juego el sendero que está trazado. Siempre se puede pensar en la posibilidad de saltarse los bordes y pisar otro terreno. En este caso, el que está cubierto por la hierba. Si uno se fija bien, no se sabe si la mujer avanza o finge andar. Casi intuitivamente se podría pensar que va a dibujar con sus pies el camino evidente. Pero, ¿y si no es así? ¿Y si la viéramos pisar la hierba? ¿Y si soltase el paraguas? ¿Y si viniera un manotazo del viento y se lo arrancara? ¿Y si el paraguas se escapara? ¿Y si sus colores fueran en busca de otro cielo, más alegre y con el que estuviera en sintonía? ¿Qué ocurriría si el paraguas viajara a un paisaje con el que firmase la paz? ¿Y si apareciese un nuevo personaje en la escena? La lista de preguntas puede ser infinita. El entretenimiento está servido.

C.M.SB.

¿?


domingo, 10 de mayo de 2026

Calma chicha

Las olas apenas los balancean en esas aguas en calma. Los marineros, somnolientos, con la tripa llena de hambre, ocupan sus puestos. Han perdido la cuenta de los días. Ya no maldicen la fecha en que se embarcaron, tampoco aquella voz que les habló de aventura, de riquezas en otras latitudes. También han olvidado sus planes de amotinamiento. Total, para qué. Saben que nunca llegarán a su puerto y que sus viudas les llorarán sin sospechar que ya ni siquiera las recuerdan. En esas andan cuando un hombre grita: ¡Tierra! Pero ya nadie se deja engañar. Siempre fue un tramposo.

C.M.SB.

¿?