miércoles, 5 de agosto de 2026

Ellas

Solo ellas, solo las palabras pueden rescatarte de la rareza, la inquietud o la melancolía. Conduces hacia casa, caminas hacia el portal, atraviesas esa calle, miras esa puerta o esa pared y ahí están, invitándote a reunirte con ellas, a perderte en sus sílabas y significados, a refugiarte en todo lo que pueden llegar a expresar, en lo que pueden aligerar lo que te pesa. Ellas se alían contigo y van surgiendo de las yemas de tus dedos que teclean a buen ritmo mientras los pensamientos se van ordenando o desordenando. Así, hoy, esas palabras te llevan a dos pérdidas o a dos presencias. Una la encuentras aquí al lado, a la vuelta de este edificio. La sientes cada día, la añoras en cada paseo, en esa torre y en sus campanas. La otra está en ese rostro tan conocido, en su indiferencia, en ese viaje en el que ya no puedes acompañar. Está en esa mirada cansada y ausente, en los recuerdos borrosos e inventados, en esa conversación silenciosa. Solo las palabras pueden aliviar esa sensación confusa de pérdida y presencia de lo que fue y ya no será nunca más. Hoy solo ellas, al ser escritas, calman y curan. Solo ellas te permiten recuperar por unos instantes lo que hubieras querido tener siempre. A ellas les das las gracias por darte la posibilidad de retener por un momento lo que se ha ido para no volver. Qué alivio saber que podrás regresar a ellas para que te den más. 

C.M.SB.

¿?


miércoles, 22 de julio de 2026

Posibles explicaciones

Hay cosas que se explican y no se explican. Bien mirado, ¿de dónde vendrá la fascinación del niño por el globo? ¿De dónde viene la felicidad de pasear con él? ¿Será porque siempre está a punto de escaparse? ¿Por su fragilidad? ¿Por mantenerlo sujeto y a raya? ¿O por la posibilidad de dejarlo libre y verlo volar?

C.M.SB.


¿?

lunes, 20 de julio de 2026

Otra tacita de té

Hay una tetera sobre la mesa. La tetera es azul y el mantel, a cuadros blancos y rojos. Si te fijas bien, la tetera, de porcelana, tiene una pequeña grieta. Es minúscula y hay que acercarse mucho para verla. Lo ideal sería que no existiera ese pequeño rasguño, pero ahí está. Podría pensarse que eso la hace imperfecta, pero también podría ocurrir que eso la hiciera más real. La tetera tiene muchos años y ya podría ser reemplazada por una nueva, pero Alicia ni se lo plantea. Esa tetera perteneció a su abuela y esta la heredó de su madre. Por tanto, ha corrido mucho mundo hasta llegar a esa mesa. Y eso le gusta a Alicia. 
El salón conjuga objetos del pasado y del presente y las paredes están repletas de fotografías. Unas, en color. Otras, en blanco y negro o sepia. A Alicia le gusta tomar el té con calma y observar esos rostros que ya no están, pero que la acompañan. Ahí están la tía Rosita y el abuelo Alejandro. A veces tiene la sensación de que le hablan desde algún lugar lejano. La verdad es que con sus voces saborea mejor el té. También a veces acaricia la grieta de la tetera y recuerda el día en que Tito la tiró sin querer. Aún recuerda su llanto de niño torpe. Pero Alicia le consoló y le dijo que así, cada vez que recorriera el arañazo con su dedo, le recordaría tal y como era esa tarde a las cinco en punto. Aquella grieta, le dijo, sería como las fotografías de la pared: un instante congelado en el tiempo. Y Tito, contento, se secó el llanto y ella, tranquila, se preparó otra tacita de té.

C.M.SB.

¿?


domingo, 19 de julio de 2026

Un verano de cenizas

Allí, en el silencio umbrío e inhabitado de los bosques, nació la historia del hombre. Allí, entre la bruma verde e indescifrable de los árboles, nacieron las religiones, la música, las leyendas, los sueños de libertad y la desesperanza. Y allí siguen, fundidos con el silencio, flotando sobre la bruma de cada tarde y esperándonos. Muchos ya no lo saben. Otros, por gracia o desgracia, recordamos todavía el eco de las voces de los árboles que aprendimos a escuchar en nuestra infancia. Pero todos los hombres, lo sepamos o no, lo queramos o no, perdemos mucho más que un pedazo de bosque cuando éste arde cualquier día de verano y en su lugar aparece un espacio calcinado y solitario, también mudo, también quieto e inhabitado, pero incapaz ya de guardar nuestros recuerdos ni de seguir alimentando la memoria de una especie que en él tiene su origen y su última morada.


(Julio Llamazares)


Sierra Norte de Guadalajara


jueves, 2 de julio de 2026

Feliz viaje

Esa mirada inocente, esos paseos y sus pausas, la suavidad de tus orejas, tus rincones en la casa, tus pasos y el sol en tu pelo. Tu compañía y elegancia, tu independencia y hospitalidad. Tanto amor, tantas cosas compartidas. Tanta sensibilidad, esa sabiduría. Tanta intuición, Tito.  Todos esos secretos que son y serán siempre nuestros. Solo tuyos y míos. ¡Cuánto me dejas! ¡Cuánto te llevas!

C.M.SB.
Fotografía: Raquel Triguero