miércoles, 6 de mayo de 2026

El color de los paraguas

Allá donde iba llevaba la lluvia. Igual daba un salón de té que un campo de fresas. La lluvia perseguía al niño raro. Le ocurría también cuando dormía. Así, sus sueños se desarrollaban entre charcos y cascadas. También sucedía que el musgo y los líquenes se adherían a su cuerpo, de forma que su piel adquiría los tonos y la suavidad de las piedras que habitan los ríos. La presencia del niño raro despertaba la curiosidad y llenaba el aire con el color de los paraguas.

C.M.SB.

¿?



viernes, 17 de abril de 2026

Sería bueno

Quiero verme en el viento, despegada del suelo, ligera. Para volar entre nubes y recorrer los cielos cambiantes. Qué placentero sería alejarme de la realidad a ratos, tomar distancia cuando algo duele, ver la vida desde lejos para poder abarcarla y así, quizás, comprenderla un poco más. Sería bueno arrancar los pies del suelo para descansar el alma y sentir el aire fresco y despejar las ideas cuando pesan bajo la frente. Qué bien dejarse llevar alguna vez por las corrientes y sobrevolar árboles, cimas y tejados. Y en esos momentos, no decidir, no escoger. Quisiera verme ahí, bien arriba, con las alas abiertas, como un ave en su elemento, sin miedos.

C.M.SB.

(Ejercicio para el Taller de Autoficción, Dávalos)

¿?


jueves, 16 de abril de 2026

Ahí lo dejo

Bosque está disponible en Papelería de Toda la Vida (C/ Cifuentes, 13, Guadalajara).
A beneficio de La Protectora de animales y plantas La Camada.

C.M.SB.



 

domingo, 5 de abril de 2026

BOSQUE

Será el día 9 de abril, a las 19:00 h, en la sala multiusos del Colegio San José (Guadalajara). Bosque es el título del libro cuyos beneficios serán destinados a la Protectora de Animales y Plantas La Camada. Espero que te apetezca participar. 

C.M.SB.




 

jueves, 26 de marzo de 2026

En lugar de...

El niño raro agarró un puñado de letras y se encaminó hacia el monte. Una vez allí, abrió agujeritos en el suelo e introdujo en ellos vocales y consonantes. Luego, regó suavemente y emprendió el camino de vuelta. A cada pocos pasos, volvía la cabeza. No se sabe si para recordar el sendero o porque le daba pena dejar a sus letras solas bajo la tierra. En cualquier caso y para sí, repitió la promesa de regresar. Y así lo hizo. Cada 25 de cada mes, retornó al lugar en el que había plantado sus letras. Y en cada visita, una alegría. Un tallo aquí, una hoja allá. Y, así, con el tiempo, cada semilla se convirtió en planta. Y cada planta floreció en primavera. Pero en lugar de flores, libros. En lugar de pétalos, palabras. En lugar de fragancias, historias. Y cuando soplaba el viento, el monte entero hablaba. De aventuras y amores. De piratas y princesas. De castillos y mares. 

C.M.SB. 

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