La Tinta del Caracol
domingo, 26 de julio de 2026
miércoles, 22 de julio de 2026
Posibles explicaciones
Hay cosas que se explican y no se explican. Bien mirado, ¿de dónde vendrá la fascinación del niño por el globo? ¿De dónde viene la felicidad de pasear con él? ¿Será porque siempre está a punto de escaparse? ¿Por su fragilidad? ¿Por mantenerlo sujeto y a raya? ¿O por la posibilidad de dejarlo libre y verlo volar?
C.M.SB.
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| ¿? |
lunes, 20 de julio de 2026
Otra tacita de té
El salón conjuga objetos del pasado y del presente y las paredes están repletas de fotografías. Unas, en color. Otras, en blanco y negro o sepia. A Alicia le gusta tomar el té con calma y observar esos rostros que ya no están, pero que la acompañan. Ahí están la tía Rosita y el abuelo Alejandro. A veces tiene la sensación de que le hablan desde algún lugar lejano. La verdad es que con sus voces saborea mejor el té. También a veces acaricia la grieta de la tetera y recuerda el día en que Tito la tiró sin querer. Aún recuerda su llanto de niño torpe. Pero Alicia le consoló y le dijo que así, cada vez que recorriera el arañazo con su dedo, le recordaría tal y como era esa tarde a las cinco en punto. Aquella grieta, le dijo, sería como las fotografías de la pared: un instante congelado en el tiempo. Y Tito, contento, se secó el llanto y ella, tranquila, se preparó otra tacita de té.
C.M.SB.
| ¿? |
domingo, 19 de julio de 2026
Un verano de cenizas
Allí, en el silencio umbrío e inhabitado de los bosques, nació la historia del hombre. Allí, entre la bruma verde e indescifrable de los árboles, nacieron las religiones, la música, las leyendas, los sueños de libertad y la desesperanza. Y allí siguen, fundidos con el silencio, flotando sobre la bruma de cada tarde y esperándonos. Muchos ya no lo saben. Otros, por gracia o desgracia, recordamos todavía el eco de las voces de los árboles que aprendimos a escuchar en nuestra infancia. Pero todos los hombres, lo sepamos o no, lo queramos o no, perdemos mucho más que un pedazo de bosque cuando éste arde cualquier día de verano y en su lugar aparece un espacio calcinado y solitario, también mudo, también quieto e inhabitado, pero incapaz ya de guardar nuestros recuerdos ni de seguir alimentando la memoria de una especie que en él tiene su origen y su última morada.
jueves, 2 de julio de 2026
Feliz viaje
| Fotografía: Raquel Triguero |
lunes, 29 de junio de 2026
viernes, 19 de junio de 2026
Cuando se hace tarde
La mañana arranca con el espejismo de una temperatura fresca. Dejas el coche en su sitio y decides ir a pie para disfrutar de lo que la calle te ofrezca. Sin embargo, sin cumplir tu propósito, te metes tanto en tus pensamientos que llegas a tu destino sin darte cuenta. Luego, lees durante el café y te adentras en las páginas. El mundo que te rodea, por tanto, desaparece de nuevo y te olvidas de mirar. Pero, por fin, cuando te acercas a la barra para pagar, aterrizas y observas. Ves entonces a esas dos mujeres que desayunan juntas. Hay cierta tensión en su postura. De ahí deduces que no son íntimas. Tal vez compañeras de trabajo, no más. Ves a ese grupo de cuatro. Seguro que ellos sí están unidos por una relación de verdadera confianza. Se nota en sus cuerpos, más relajados que los de las dos mujeres. Tus sentidos se centran en el oído y capturas una conversación entre un cliente y el camarero. El cliente habla de un jugador de fútbol. Lo hace con gesto grave, como si la vida le fuera en sus jugadas, cuestionables, según su criterio. Les interrumpes y compruebas que el hombre te contempla malhumorado. Y, mientras el camarero te cobra la consumición, te quedas mirando al comentarista aficionado. A las claras se ve que sigue rumiando sus opiniones futbolísticas. Ahí te quedas hasta que eres consciente de que quizá no es educada tu fascinación. En ese instante, los ojos se trasladan a otro cliente que escucha con gesto inquieto un audio en el móvil. Y así, enganchada con la observación de unos y otros, te percatas de que es hora de marcharte. Cuando sales a la calle, se te queda corto el trayecto. Te gustaría seguir mirando, continuar empapándote del espectáculo de la gente, de la vida de esta mañana que arranca bajo un frescor que es puro espejismo. Quisieras cumplir tu propósito inicial, pero ya es tarde.
C.M.SB.
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| ¿? |



