Te despiertas con sueño, con ganas de darte media vuelta y seguir durmiendo. Te da pereza saltar de la cama y echar a andar. Unos recados por hacer, unas pocas gestiones y ya. Pero antes, un café, un rato de lectura, una parada antes siquiera de ponerte en movimiento. El libro que te acompaña hoy es Coloquio de invierno de Luis Landero. Las palabras del escritor te anclan y todavía da más pereza pisar la calle y cumplir con lo que te has propuesto hacer. Sin embargo, línea a línea, llegas a una que es justo la que necesitabas: "No dejes pasar en vano la primavera". Y de pronto sabes que tenías que llegar ahí para que el desánimo desapareciera. Esas palabras te esperaban hoy para espolearte, para recordarte que cada día es único e irrepetible, que no puedes dejar pasar las horas como si no tuvieran valor, que la apatía mata cualquier posibilidad de encontrar algo bueno en el camino, que te tapa los ojos y te anestesia. Por lo pronto, las palabras de Landero te hacen prometerte a ti misma que escribirás un rato y aquí estás, dándole a la tecla. Y, mientras lo haces, mientras tus dedos pulsan a buen ritmo, te sientes más viva. Ya solo por el placer de buscar palabras propias, el día se vuelve más luminoso y esta tarde de otoño toma el vigor de una tarde de primavera.
C.M.SB.





