jueves, 8 de enero de 2026

Ese lápiz inquieto

No se da cuenta, no. Está demasiado absorta en la observación de la minúscula hormiga que ha comenzado su recorrido pared arriba. A ella le gustan esos pequeños detalles, ver la vida que otros no ven. Sin prisa. Olvidar el reloj forma parte de su esencia, de su libertad. Y ahí está, parada en una calle céntrica, la mar de entretenida. Ni siquiera puede imaginar que alguien la observa con la misma curiosidad con la que ella contempla los pasitos del insecto. Seguro que le daría la risa si supiera que Ana la está dibujando, que está estudiando su postura, su manera de sostener el paraguas, la forma de su sombrero, la leve caída de sus gafas. Seguro que se asombraría si supiera que pronto será parte de una gran familia. Todos sus miembros viven en cuadernos de dibujo. No se da cuenta, no. Ana acaba de trazar dos pájaros muy cerca de su figura. Y es que ese lápiz inquieto es amigo del movimiento y del vuelo. 

C.M.SB.


Dibujo de Ana Fernández Encabo.

 

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