domingo, 10 de mayo de 2026

Calma chicha

Las olas apenas los balancean en esas aguas en calma. Los marineros, somnolientos, con la tripa llena de hambre, ocupan sus puestos. Han perdido la cuenta de los días. Ya no maldicen la fecha en que se embarcaron, tampoco aquella voz que les habló de aventura, de riquezas en otras latitudes. También han olvidado sus planes de amotinamiento. Total, para qué. Saben que nunca llegarán a su puerto y que sus viudas les llorarán sin sospechar que ya ni siquiera las recuerdan. En esas andan cuando un hombre grita: ¡Tierra! Pero ya nadie se deja engañar. Siempre fue un tramposo.

C.M.SB.

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