domingo, 28 de noviembre de 2021

lunes, 22 de noviembre de 2021

Juegos

Las hojas volaban tras la espalda del abuelo.

El abuelo corría detrás de su nieto.

El niño intentaba alcanzar el balón.

El balón rodó hasta mis pies.

Y yo empecé a jugar.

Con el balón.

Con el niño.

Con el abuelo.

Con el otoño.

Con las hojas.

Que seguían volando, que también jugaban.

C.M.SB.

¿?


viernes, 12 de noviembre de 2021

Caminos

Te empeñas en buscar una imagen que te ayude a encontrarte con las palabras. Y aquí está, delante de tus ojos.  En ella descubres un camino perfectamente marcado, evidente. Sin embargo, de él nacen otros muchos, infinitas ramificaciones. Del camino principal podrías saltar a uno más estrecho y más curvo. Podrías elegir entre la derecha y la izquierda. Podrías dirigirte a cualquiera de los cuatro puntos cardinales, ir y venir, subir y bajar, avanzar o volver al punto de partida. Nada sería más fácil que perderse en este laberinto de caminos, en los incontables rumbos que este mapa ofrece. Fácil sería quedarse inmóvil, atrapado para siempre en la imposibilidad de elegir.

C.M.SB.


¿?

 

martes, 9 de noviembre de 2021

Palabras para hoy

Leer es mucho más que una destreza, es una habilidad: es un lugar en el mundo, una forma extraordinaria de vivir.

(Germán Sánchez Ruipérez)

¿?


domingo, 31 de octubre de 2021

A salvo

Lees sobre los vencejos, sobre su vuelo perenne e infinito. Lees sobre su capacidad, llegado el momento, de continuar volando con un ojo cerrado, utilizando solamente la mitad de su cerebro. De esa manera, mientras una parte descansa, la otra continúa en movimiento, avanzando por un cielo que no tiene límites. Este fenómeno, extraño y fascinante, te deja pensativa. Poco tardas en imaginar la maravilla de disponer de esa asombrosa facultad. Qué agradable sería poder imitarlos en esas situaciones en las que te gustaría encontrar una puerta por donde escapar. Así, solo una mitad de ti estaría en el lugar en el que no deseas estar. La otra, mientras tanto, estaría escondida en el sueño, acurrucada confortablemente en un refugio inexpugnable, a salvo de la obligación de continuar. 

C.M.SB.

¿?


sábado, 30 de octubre de 2021

El regalo del otoño

Apartó la mirada del ordenador y la dirigió hacia la ventana de la oficina. No le costó ningún trabajo olvidar los informes y las cifras. En realidad le fue muy fácil perderse en la visión de la ciudad, en las calles mojadas por la lluvia, en el revoloteo de las hojas secas. Por fin se había hecho presente el otoño; la abundancia del agua había ayudado a los árboles a descargar  sus ramas, a extender en las aceras un manto de melancolía, de colores propios de la estación. Sus ojos siguieron el caminar de los desconocidos y envidió sus pasos. Pensó entonces que le gustaría atravesar el cristal, sentir el aire fresco en la cara, andar sin destino alguno, notar el leve crujido de las hojas bajo sus pies. Sus pupilas, como dos espejos, atrapaban la vida que pasaba al otro lado de la ventana. Tan absorto estaba, que tardó en oír las voces de sus compañeros y en comprender sus miradas atónitas. Y es que, para su alegría, el otoño también se había colado en la oficina y una bandada de hojas muertas, con piruetas que sabían a despedida, volaban entre cifras e informes.

C.M.SB.

¿?