Hago cosas distintas para seguir siendo la misma.
(Ajo)
Micropoemas 4
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| ¿? |
Lees sobre los vencejos, sobre su vuelo perenne e infinito. Lees sobre su capacidad, llegado el momento, de continuar volando con un ojo cerrado, utilizando solamente la mitad de su cerebro. De esa manera, mientras una parte descansa, la otra continúa en movimiento, avanzando por un cielo que no tiene límites. Este fenómeno, extraño y fascinante, te deja pensativa. Poco tardas en imaginar la maravilla de disponer de esa asombrosa facultad. Qué agradable sería poder imitarlos en esas situaciones en las que te gustaría encontrar una puerta por donde escapar. Así, solo una mitad de ti estaría en el lugar en el que no deseas estar. La otra, mientras tanto, estaría escondida en el sueño, acurrucada confortablemente en un refugio inexpugnable, a salvo de la obligación de continuar.
C.M.SB.
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| ¿? |
Apartó la mirada del ordenador y la dirigió hacia la ventana de la oficina. No le costó ningún trabajo olvidar los informes y las cifras. En realidad le fue muy fácil perderse en la visión de la ciudad, en las calles mojadas por la lluvia, en el revoloteo de las hojas secas. Por fin se había hecho presente el otoño; la abundancia del agua había ayudado a los árboles a descargar sus ramas, a extender en las aceras un manto de melancolía, de colores propios de la estación. Sus ojos siguieron el caminar de los desconocidos y envidió sus pasos. Pensó entonces que le gustaría atravesar el cristal, sentir el aire fresco en la cara, andar sin destino alguno, notar el leve crujido de las hojas bajo sus pies. Sus pupilas, como dos espejos, atrapaban la vida que pasaba al otro lado de la ventana. Tan absorto estaba, que tardó en oír las voces de sus compañeros y en comprender sus miradas atónitas. Y es que, para su alegría, el otoño también se había colado en la oficina y una bandada de hojas muertas, con piruetas que sabían a despedida, volaban entre cifras e informes.
C.M.SB.
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| ¿? |