domingo, 11 de septiembre de 2022

sábado, 3 de septiembre de 2022

A tu lado

Suena el teléfono. 

Tú estás en un lado de la ciudad.

Él, en otro.

Le cuentas que, entre los árboles del paseo, asoma el atardecer.

Él, desde ese otro lugar, también lo ve asomarse entre los edificios.

Parecen montañas, te dice, pero son nubes.

Qué bien te suenan esas palabras.

Tan bien que necesitas escribirlas.

Para que perduren, para que se queden aquí, en este espacio, a tu lado.

C.M.SB.

Fotografía: C.M.SB.



miércoles, 31 de agosto de 2022

Palabras para hoy

Y, al llegar a casa, descubrió que en la mochila se había quedado un trozo de nube y, contemplándolo, comprendió que no es bueno tener siempre, siempre, siempre los pies en el suelo.

Lejos

(Pablo Albo)



martes, 30 de agosto de 2022

Marea baja

Como cada tarde, el niño raro contempló cómo bajaba la marea. Ante sus ojos, de una forma casi imperceptible, el mar se alejaba de la orilla y dejaba tras de sí su fondo marino, esa arena empapada sobre cuya superficie quedaba un rastro de conchas y de algas varadas, de surcos ondulantes a través de los cuales se podía adivinar la dirección que habían seguido las olas. Al niño le gustaba hundir los pies en esa humedad cálida y acogedora, seguir el camino que antes había habitado el mar, andar para ir a su encuentro. Y, una vez alcanzada el agua, dejarse flotar como una barca a la deriva, los ojos cerrados al sol, abandonado todo su cuerpo a ese mar que seguía ensimismándose, replegándose en esa timidez en la que al niño le gustaba navegar en cada atardecer. 

C.M.SB.

¿?



jueves, 25 de agosto de 2022

Registro

Anoche te despertó el sonido de la lluvia. Apenas unas gotas, apenas unos instantes. Un pequeño regalo entre sueño y sueño. Quizás suficiente para devolverte un poco de ánimo, las ganas de hacer, de caminar en el nuevo día. 
Hoy paseas hasta encontrarte con ese árbol- tan débil aún- que riegas a menudo desde que empezó el verano. Te ilusiona ver cómo resiste al calor de cada jornada, cómo crecen sus hojas. Quieres creer que algo de ti quedará en esas raíces, en ese tronco. Ojalá su vida sea larga. Ojalá crezca fuerte y sano.
Otros pasos te llevan a la biblioteca. Tus ojos buscan entre las estanterías la historia que te llama insistentemente: Cara de pan. Con el libro bajo el brazo, con ese tesoro recién conquistado, recorres la galería y ahí te reencuentras con las esculturas de Sonia Cardunets. Observas esas figuras esbeltas y alargadas, esos rostros tan diminutos y tan cargados de expresión, la magia de esos brazos, de esas piernas infinitas. Y piensas que te encantaría tener una de esas piezas cerca de ti, al alcance de tu mano, siempre disponible para el capricho de tu mirada.
Te acercas a la casa de tu infancia y te cruzas con ese vecino de siempre, ese hombre que camina por la acera arriba y abajo, arriba y abajo, obsesivamente, como un centinela cuya misión consistiera en vigilar el portal. Te mira con ojos vacíos de memoria. Ya no te reconoce. Quizás ni siquiera se reconoce a sí mismo. Tal vez por eso anda y desanda el mismo recorrido una y otra vez. Tal vez le guíe la confusa esperanza de encontrarse con aquel que fue. Ese es tu pensamiento, ese es el fogonazo que se enciende en tu mente, una mecha que te recorre desde la cabeza hasta los dedos. Y, de pronto, te surge la urgencia de parar, de sentarte ante las teclas, de hacer un registro de tus últimos pasos, de las horas que han llegado tras el regalo efímero de la lluvia.

C.M.SB.

Escultura: Sonia Cardunets



lunes, 22 de agosto de 2022

Una noche de agosto

La noche va ganando ya terreno al sol. Vuelves a casa bajo la tenue luz de las farolas y atraviesas el parque. Un grupo de vecinos charla junto a un banco, tal vez esperando un fresco que aún tardará en llegar.  Hay una niña balanceándose en el columpio. El pelo le tapa la cara y es imposible verle el gesto. Y tú, tan dada a inventar, empiezas a escribir en tu mente la pequeña historia de una niña que se impulsaba con sus propias piernas para subir muy alto, para rozar con los dedos de los pies las estrellas de una noche de agosto.

C.M.SB.


¿?