lunes, 6 de septiembre de 2021

Declaraciones

Fue en 2015 cuando una novela de Magda Szabó, La puerta, me llamó con la voz poderosa de los libros que sé que me van a gustar. En aquel año declaré que detestaba dejar una llamada sin respuesta. Y por fin, en agosto de 2021,  la he dado. Ahora declaro que mi intuición no me engañaba. La novela me ha gustado de la primera a la última página. Aquí dejo una muestra de las palabras de esta escritora húngara, una bella descripción que me ha conmovido de principio a fin: 

"Ella era nuestro ejemplo vivo, la protectora de todos, generosa, pródiga con su delantal almidonado con la faltriquera siempre rebosante de caramelos, con su bolsillo del que asomaban como palomas pañuelos blancos de lienzo; era la reina de la nieve, la seguridad, las primeras cerezas del verano, la primera castaña que caía madura del árbol en otoño, las dulces calabazas al horno en invierno y el brote verde primaveral en el seto del jardín. Emerenc era pura, invulnerable, siempre daba lo mejor de sí; era ella misma y todos nosotros, o más bien era como nos hubiera gustado ser a nosotros. "




viernes, 3 de septiembre de 2021

Ventanas abiertas

Como siempre, el mes trae de la mano el final de las vacaciones y el comienzo de otra nueva etapa. También trae la dificultad de los inicios, una cierta pereza, la inevitable sensación de que los días pasados se han ido con demasiada prisa, llevándose con ellos los propósitos que no han cobrado vida, las oportunidades que no se han aprovechado, las historias que no se han escrito, las palabras que no se han llegado a pronunciar. Este septiembre, tan similar y tan distinto a cualquier otro septiembre, se ha despertado con humor de tormenta, con el gesto arisco de quien da un portazo y echa a andar refunfuñando. Por un momento, ahí te has quedado tú, desconcertada y boquiabierta, oyendo los pasos que se alejaban, tan firmes, tan hoscos. Y, mientras los oías,  te has visto a ti misma quieta, con la mirada fija en esa puerta cerrada de forma tan brusca. Sin embargo, por fortuna, este mes, como todos los que han llevado su nombre, siempre se reserva una sorpresa. Y, de pronto, te has sacudido la parálisis y, al girarte, te has dado cuenta de que a tu alrededor había ventanas abiertas.

C.M.SB.

¿?


viernes, 27 de agosto de 2021

Esas horas

Cada noche, antes de que el cansancio te venza, oyes a lo lejos el sonido del tren. Y lo último que imaginas antes de dormirte profundamente, es un vagón mecido por el traqueteo. Sin apenas esfuerzo, ves tu imagen reflejada en el cristal de la ventanilla. Detrás de ti brillan las luces del techo y, ante tus ojos, al otro lado de la superficie lisa y transparente, aparece la oscuridad de los campos solitarios, la silueta de los árboles que vigilan la noche, el perfil de algunas casas aisladas y sumidas en el silencio, los gigantes que sostienen el tendido eléctrico, la sombra de las nubes en un cielo que lo abarca todo, el blanco manchado de una luna que juega al escondite. Atrás van quedando las sucesivas estaciones, las breves paradas en las que intuyes la presencia de otros viajeros que esperan su propio tren, aquel que los llevará a un destino tan incierto como el que te aguarda a ti y que se esconde en esas horas en las que dejas de ser tú para ser solo sueño. 

C.M.SB.

¿?


martes, 24 de agosto de 2021

Palabras para hoy

Sin embargo, observan con atención cómo unos leen el periódico y otros llenan la pipa. Así pasa el tiempo: descansando, la gente aprende.

Mi París (Capítulo: Bancos)

Ilyá Ehrenburg

Fotografía: Ilyá Ehrenburg



lunes, 23 de agosto de 2021

¿Qué ves?

Ves a unos y a otros: al que corre y al que camina, al que conduce y al que monta en bici. Ves la hierba despeinada por el viento y las hojas secas de este otoño prematuro (según has oído contar esta mañana, algunos árboles han enfermado a causa del temporal Filomena); ves a las palomas lanzarse en picado sobre el agua remansada y remontar el vuelo un segundo después. También ves el gorro rojo de ese hombre negro que, cada tarde, se sienta en el mismo banco, fiel a ese lugar, leal a la misma hora. Ves las nubes confabulando para fabricar una tormenta y, acto seguido, rayos que agrietan la superficie del cielo. Ves esa luz de finales de agosto, esa luz que anuncia el cierre de algo y un principio nuevo. Ves las gotas que caen y a una pareja que se refugia bajo unas ramas tupidas y generosas. Ves tus pies en movimiento. Tú prefieres seguir caminando y sentir la lluvia en la cara y en los brazos. Cuánto te gustaría seguir así, andando sin fin, sin dejar de mirar, sin parar de unir palabras en el silencio de tu mente. Sí, te gustaría continuar y perseguir al día, este hoy que ya empieza a irse.

C.M.SB.

¿?



domingo, 22 de agosto de 2021

Preguntas inútiles

Una vez más le ves hacerlo. Una vez más, ha madrugado y se ha quitado la camisa. Una vez más, mantiene el ceño fruncido y sus chanclas están empapadas. Una vez más, se agacha, se inclina, se pone de puntillas, estira todo el cuerpo y ves que sus músculos, en un esfuerzo supremo, se marcan bajo la piel sudorosa. Una vez más, manguera a presión en mano, limpia con agua jabonosa cada milímetro del coche: los cristales, la chapa, cada recoveco de las ruedas, cada pequeña ranura o intersticio. Con ahínco, con verdadera pasión, con auténtico frenesí, con maniática pulcritud. Y, una vez más, tú le miras fascinada, preguntándote por qué ese hombre insiste en hacer relucir un coche que ya relucía, que siempre reluce. También te preguntas si pondrá el mismo empeño en todo lo que hace o si es solo el brillo de su vehículo lo que despierta en él ese afán de superación. Una vez más, tu vecino y su manguera te arrancan un montón de preguntas inútiles.

C.M.SB.

¿?


viernes, 20 de agosto de 2021