Los adornos navideños han regresado a sus cajas a esperar las próximas Navidades.
La luz parece estirarse un poco con este sol de invierno.
Los niños apuran la tarde y empiezan a soñar con el viernes.
Las hojas secas se agarran a los árboles y no se deciden a caer.
La bombilla se proyecta sobre el cristal de la ventana y parece un sol suspendido sobre las montañas.
Una gata ronronea en mi regazo. Su pelo es suave.
Mis dedos se mueven sobre el teclado.
Escribo y borro.
Y vuelvo a escribir.
C.M.SB.
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| Imagen: La casita de Isabel |