sábado, 8 de septiembre de 2012

EL SECRETO DE PUNCH

Las calles parecían trazadas con una regla y, las casas, idénticas, se alineaban como cajas de cerillas. Las gentes caminaban con paso rápido, como quien acude a resolver un asunto importante. Vestían de igual modo: traje gris, camisa blanca y zapatos negros. El mismo gesto grave se leía en sus rostros enmarcados por un pelo liso y peinado a raya. Punch, recién llegado, miraba todo con perplejidad. Sin duda, había aterrizado en un mundo próspero, muy diferente a todo lo que hasta entonces había visto. Sintió que su presencia ponía una nota discordante en el paisaje. A la legua se podía ver que él no pertenecía a aquel lugar. Vestía unos harapos de vivos colores y su pelo, rizado, estaba muy revuelto. En un instante, todos los ojos se clavaron en él con igual desaprobación. Punch pareció encogerse varios centímetros. Sin tiempo para reaccionar, se vio rodeado de voces hostiles que le recriminaban su aspecto. Y, sin saber cómo, se encontró esposado ante un tribunal. Allí se le comunicó la obligación de adquirir un atuendo correcto. Si no lo hacía, sería expulsado. Punch agachó la cabeza y asintió. El tribunal, complacido, le prometió una oportunidad para emprender su nueva vida.
Años más tarde, Punch se había integrado en el paisaje. Todos los días se planchaba pacientemente el pelo hasta que conseguía domarlo. Después, se enfundaba la camisa blanca y el traje gris. Siempre compraba los pantalones muy largos de manera que, al cruzar las piernas, quedara oculto su pequeño secreto: un calcetín rojo. Cada mañana oía en su interior la misma vocecilla advirtiéndole del gran riesgo que corría. Si era descubierto, perdería todo lo que había conseguido con tanto esfuerzo. Pero Punch no podía evitarlo. Aquel calcetín le ayudaba a recordar quién era. Cuando sentía su contacto en el pie, sonreía para sus adentros y creía estar pisando otra vez aquella tierra que un día dejó atrás para instalarse en una confortable caja de cerillas.
(C.M.SB)
Primer premio (modalidad relato hiperbreve) en la X Edición “Todos somos diferentes”. Fundación de Derechos Civiles, 2005.

viernes, 7 de septiembre de 2012

NUESTROS BOSQUES...

Allí, en el silencio umbrío e inhabitado de los bosques, nació la historia del hombre. Allí, entre la bruma verde e indescifrable de los árboles, nacieron las religiones, la música, las leyendas, los sueños de libertad y la desesperanza. Y allí siguen, fundidos con el silencio, flotando sobre la bruma de cada tarde y esperándonos. Muchos ya no lo saben. Otros, por gracia o desgracia, recordamos todavía el eco de las voces de los árboles que aprendimos a escuchar en nuestra infancia. Pero todos los hombres, lo sepamos o no, lo queramos o no, perdemos mucho más que un pedazo de bosque cuando éste arde cualquier día de verano y en su lugar aparece un espacio calcinado y solitario, también mudo, también quieto e inhabitado, pero incapaz ya de guardar nuestros recuerdos ni de seguir alimentando la memoria de una especie que en él tiene su origen y su última morada.
(Julio Llamazares)



miércoles, 5 de septiembre de 2012

 MI LIBRO
Una noche regresé a la casa de mi infancia. Estaba casi en ruinas. Una voz susurró mi nombre. La reconocí al instante. Me dejé guiar por ella y me encontré ante la biblioteca. Sólo había un libro. Mi libro. Lo acaricié antes de abrirlo. El mago Merlín saltó de sus páginas y me saludó como si no hubiera pasado el tiempo. Agitó su varita y el fuego brotó de la chimenea. Las estanterías se sacudieron el polvo y la sala recobró todo su esplendor. Me vi reflejado en la ventana. Y el muchacho que fui me devolvió la sonrisa.
(C.M.SB)



martes, 4 de septiembre de 2012

Hoy es el segundo día en que suena el despertador...

Suena el despertador y, de pronto, el verano queda atrás. Las vacaciones se alejan del pensamiento y la normalidad se acomoda en nuestra vida. Los días han transcurrido con un paso muy ligero. Unas cuantas fotografías nos recuerdan un viaje, unos momentos que no se repetirán, lugares a los que quizá volveremos siendo ya otros, instantes pequeños que han quedado atrapados en nuestro álbum particular. El otoño se impacienta y se anuncia cada noche con un viento que empieza a ser frío. También él nos traerá nuevas imágenes, nuevas experiencias, alguna que otra sorpresa... Y sus hermosos colores.
(C.M.SB)

Zarautz-julio 2012

domingo, 2 de septiembre de 2012

Hoy recuerdo estas palabras...

“Escribir es un modo de la memoria, una forma privilegiada del recuerdo; yo sólo sé escribir historias porque estoy buscando mi propia historia, porque acaso escribir es la búsqueda de una historia remota que yace en lo más profundo de nuestra memoria y a la que pertenecemos inexorablemente. Escribir es como una memoria anticipada, el fruto de un malestar entreverado de nostalgia, pero no sólo de un pasado desconocido, sino también de un futuro, de un mañana que presentimos”.
(Ana María Matute)